—Espero que no te importe que me haya unido a él —me pregunta Lily y sacudo la cabeza—. Estaba un poco celosa cuando él dijo que iba a pasar tanto tiempo contigo hoy. —Me alegra que lo hayas hecho —le digo con una sonrisa sincera y me siento un poco mal por no haber pensado siquiera en preguntarle. Ellos entran en la tienda, Benjamin llevando una pequeña silla consigo y la cierran con cremallera detrás de ellos. Lily se sienta en el suelo junto al colchón y toma mi mano, tirando de mí hacia ella. —Benjamin me contó cómo lo cubriste. Gracias —susurra tan suavemente que apenas la puedo oír, y me sorprende que pueda. Probablemente ha tenido un poco de práctica para mantener secretos de los lobos ya que no puede enlazar la mente. No quiero decir nada muy alto, así que solo asiento con la

