Cojo unos vaqueros, una camiseta negra y un cárdigan gris. Vuelvo a mi cama y cojo los productos de primeros auxilios para mi dedo y los llevo al baño donde hay mejor iluminación. Abro la crema que Sofía dijo que usara, pero antes de que pueda sacar algo, Seth está allí, quitándomela y tomando mi mano en la suya. Es atento y delicado mientras limpia y envuelve cuidadosamente mi dedo, exactamente como se indica, antes de volverlo a poner en la férula para que no lo doble. —¿Te sientes bien? —me pregunta Seth. —Sí. Gracias —le digo mirando la desastrosa situación en que he dejado mi mano. Él sale y me pongo un poco de crema hidratante en la cara y lo sigo de regreso a la habitación donde él ya está con los vaqueros puestos y se pone una camiseta negra. Me acerco a la cómoda y cojo un sost

