Después se pone una camiseta negra, abrochándola y vuelve, sentándose a mi lado esta vez y rodeándome con un brazo. —Cuando estés lista, amor. Estaré aquí. —La bruja que conociste…—empiezo a decir, pero me detengo. —Sí…—Seth dice intentando animarme. —Ella es mi madre —susurro, aun tratando de procesar toda la información que he recibido hoy y luchando por saber por dónde empezar a contarle. Seth no dice una palabra. Honestamente, ¿qué se puede decir ante eso? Simplemente me levanta en sus brazos y me coloca en su regazo. Lloro en su pecho, toda la confusión que he tenido toda mi vida ahora tiene sentido, pero trae nuevas emociones y confusiones. Le cuento todo lo que me han dicho esta noche, todo. No oculto nada, él es mi pareja, también merece saberlo. Seth escucha atentamente todo

