Seth definitivamente decidió cumplir su amenaza y se aseguró de que necesitara una ducha esta mañana... dos veces. No sé a qué hora llegaron la criada y el chef, pero estoy bastante segura de que escucharon bastante, y posiblemente todo el palacio. Estoy parada en el clóset mirando los estantes de ropa. Mi cabello está seco y bien rizado, me puse un maquillaje muy bonito. Me puse un bonito conjunto de ropa interior negra y encaje, pero no tengo idea de qué ponerme. —Seth —digo, preocupada, mordiendo mi labio—. No sé qué ponerme. Él se acerca por detrás de mí y mira, sacando una falda lápiz azul y una blusa blanca. Lo miro, pero me doy cuenta de que él está usando n***o y frunzo el ceño. —¿Qué pasa? —pregunta, poniendo su mano en mi espalda baja. —No vamos a combinar. Tú estás usando n

