**Camila** Después del abrazo que me había dado nos fuimos a la pequeña sala. Diego no hacia mas que mantenerme lo mas pegada a él que se pudiera, mientras que mi rostro se encontraba escondido en su pecho, por cierta incomodidad. Bueno, mas bien era verguenza o timidez, no estaba acostumbrada a estar así con nadie y mucho menos con un hombre. No había tenido muchas parejas anteriormente y tampoco habían sido tan importantes como para dejarlos que cruzaran de mi espacio personal. En ese punto también me sorprendía mucho el darme cuenta de la facilidad de Diego por pasar esas barreras, era como si para él se tratara de un escalón muy pequeño, o tal vez, era yo la que no ponia las barreras tan altas. Escuchaba el sonido de su corazón tranquilo y su aroma me embriagaba de tal manera que m

