VOLVÍ COMO PROMETÍ

1491 Words
Tiempo actual Estaba escondida en una de las habitaciones del departamento, no se suponía que estuviese aquí, pero no aguante las ganas de verlo. Los dos habíamos decidido tener una relación sin compromisos, ya habían pasado casi dos años desde eso, lo conocí gracias a un aliado de mi hermano y ahora yo contaba los días para venir a verlo o él fuera a verme. Yo residía en Estados Unidos y él en Alemania a mucha distancia pero por poco creíble qué resultará las cosas funcionaban y muy bien. La puerta del departamento se cerró con sutileza y yo contuve la respiración, por su preparación no demoraría en notar mi presencia, supongo que ser él segundo al mando del mafioso más peligroso de Alemania le daba cierta habilidad. —Ya sé que estás aquí, tu olor está en todas partes —Lo escuche decir en tono suave —De hecho desde la calle lo note, nunca dejó una ventana abierta —Solté una maldición al escucharlo —Déjame verte pequeña. Suspire conforme al escucharlo llamarme así, sin hacer el menor ruido camine hasta él para saltarle encima y quedar sobre su espalda. Sus manos me sostuvieron por debajo de mis glúteos y una risa baja salió de él. —¿Algún día podré engañarte? —Cuestioné mientras besaba su mejilla en repetidas ocasiones. —Me temo qué no, siempre estoy a dos pasos delante de tí —Me baje al escucharlo decir aquello. —¿Te avisaron que estaba aquí? —Se encogió de hombros —Killian eso es…..¿Acaso me tienes vigilada? —Volvió a encogerse de hombros. Me crucé de brazos fingiendo molestia y él sin perder tiempo rodeo mi cintura depositando sus labios en los míos. —Te extrañe Luna, cada vez se me hace más difícil estar sin tí —Confesó entre jadeos —Creo que es hora de formalizar esto, quédate a vivir conmigo. Me alejé unos centímetros y tomé su rostro en mis manos. —¿Lo dices en serio? —Besó mis labios en respuesta. No hizo falta decir más, sus manos se movieron tan aprisa que en cuestión de segundos estaba desnuda, y mi cuerpo estaba siendo sometido contra la pared. Su labios devoraban con intensidad el área de mi clavícula y sus manos, bueno esas manos maravillosas que parecían hechizarte con solo rozarte ahora una de ella presionaba mi centro, y dos de sus dedos jugaban en mi interior sacando de mí todo lo que deseaba. Su mano libre sujetaba mi cintura con firmeza, mientras sus dedos entraban y salían sin decoró, la humedad era notable sobre todo cada vez que entraba y salía de mí, el ruido que provocaba al hacerlo me hacía erizar. —No te detengas, pase noches enteras deseando esto. El temblor en mi voz me delató, estaba al borde de un orgasmo, al percatarse sencillamente dejó lo que hacía y tomó mi mandíbula con firmeza. —Dime que vas a quedarte —Pidió. —No me dejes así, termina ahora —Casi le supliqué. —Sabes que odio dejarte así —Mordió mis labios sacando un gemido de mí —Yo vivo para complacerte, pero esta vez solo deseo algo —Mordió el lóbulo de mi oreja esta vez —Solo di que sí y te daré lo que pides. —Esto es una tortura, No me puedes condiccionar el sexo Killian —Intenté quejarme, pero sus dedos rozaron otra vez mi abertura. —Están hinchados y palpitantes —Empecé a jadear al sentir como iba perdiendo la voluntad —Puedo darte más que solo dos dedos, solo debes prometerlo y lo tendrás completo y duro dentro de tí. Mi cuerpo estaba tembloroso, mi mente no podía procesar nada solo que necesitaba su músculo duro dentro de mi, era todo en lo que podía pensar. —Esto es chantaje pero te juro Killian que me las cobraré —Rio sobre mis labios. Aquella risa fue contagiosa, la dulzura en sus ojos me hizo cuestionarme cómo podía verme así y tratarme como lo estaba haciendo ahora. —Decide Luna o muy a mi pesar tendré que dejarte así —Me advirtió y yo pues no pude soportar. —Me quedaré, prometo que me quedaré —Le dije con seguridad, con la voz entrecortada —Ahora termina, por favor. —Buena chica —Dijo mientras me hacía dar la vuelta. Su mano apoyó mi cabeza contra la pared evitando que me moviera, con una de sus piernas separó las mías, lo escuché bajar su cierre, cerré los ojos esperando la invasión a mi interior. —Así te gusta —Cuestionó con voz gruesa al hundirse con rudeza dentro mío. —Sabes que sí, amo todo lo que haces conmigo, adoro la manera en que logras hacerme perder el control de mi cuerpo, eres maravilloso lo sabes. Sus embestidas subieron de nivel, mi cavidad no dejaba de soltar fluidos como si un grifo se hubiese abierto dejando salir mis más oscuros deseos. Fui tomado contra esa pared, el sofá, la barra de la cocina y por si no había quedado completamente satisfecha mientras me ayudaba asear término de robarme las fuerzas que aún me quedaban. Durante tres días me quedé con él, las risas, las conversaciones vagas, la dulzura de su trato y el amor que ambos nos dábamos lo fueron todo. Pero yo tenía que volver, él lo sabía, por más que me hizo prometerlo no podía quedarme solo así. —¡Es enserio Luna! ¡Lo prometiste! —Me reclamó al verme empacar. —No puedo solo quedarme así, tengo obligaciones, no puedo solo desaparecer y dejar todo tirado —Trate de explicar. —Deja de buscar excusas, ya son dos años así, quiero esto y lo quiero de verdad pero al parecer tú no y si es así entonces dilo. —También lo quiero…. solo iré, dejaré todo en orden y entonces regresaré aquí y ya no volveré a irme. —Eso dijiste meses atrás y seguimos así….. Si eso es lo quieres bien Luna —Tomó sus cosas y caminó hasta la puerta molesto. —¡No te vayas! Killian, solo será un tiempo corto, lo prometo. —Cielo, no quiero discutir, son pocos los días que podemos estar juntos y por eso quiero que esto sea más real. Vamos amor solo quédate conmigo, sé mí esposa, tengamos hijos —Sonríe con los ojos llenos de lágrimas. Lo había imaginado pero jamás se lo había dicho, solo lo dejé guardado dentro de mí como un sueño, pero él ahora lo hacía realidad, y aquello me emocionó y mucho. —Killian Evans, ¿dónde está mi anillo?, No puede haber una propuesta sin uno —Sonrió ante mi pregunta. —No tengo un anillo pero —Se puso de rodillas y tomó mi mano. —Luna Larson, mi pequeña y testaruda chica quieres ser mi esposa y darme muchos hijos —Sonreí mientras lloraba de felicidad. —Aceptó, por supuesto que aceptó —Se puso de pie me tomó en brazo y me besó con mucho amor. En esos momentos me sentí plena, completamente feliz, Killian es un hombre maravilloso y muy dulce, era imposible no enamorarme de él y mucho menos no desear una vida a su lado, me sentía la mujer más dichosa del mundo. —Cariño debo volver, hablaré con Cameron dejaré en orden todo y buscaré alguien capaz de tomar el cargo, se que lo entiendes, pero en una semana estaré de regreso —Me Observó con atención unos segundos. —Bien, pero solo una semana, sino yo personalmente iré y te traeré sin excusa alguna —Asentí en acuerdo. —Te amo Killian —Le dije al despedirnos. —Yo te amo más, iré por tí al fin del mundo si es necesario no lo olvides. Y así volví a Estados Unidos, con el corazón queriendo salir de mi pecho, ansiosa por volver e iniciar esa vida hermosa junto a él, el hombre que amo. Mientras salía del aeropuerto sentí una mirada penetrante sobre mí, me detuve unos segundos y busqué a mis alrededores para encontrar la fuente, pero todo parecía normal, pero sentía que no era así, podía sentir que era observada y que me estaban siguiendo pero no pude ver a nadie. Subí al auto qué esperaba por mí, con incertidumbre y miedo a la vez algo dentro de mí me decía que no era solo imaginación mía. Al tomar carretera dos autos nos detuvieron, busque mi arma lista para defenderme, la puerta del auto se abrió y al ver a la persona que ahora me observaba con seriedad no puede hacer más que soltar el arma en mis manos mientras mi pecho se apretaba y mi estómago se llenaba de un vacío enorme tanto que no podía respirar. —Mi dulce prometida, volví como lo prometí. Todo está listo para casarnos, en unas horas serás La señora Wolf.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD