Celine Después de esa agotadora cena, mi padre nos retuvo hasta después del almuerzo, en una nueva sesión de tortura en la que esta vez, busco un nuevo aliado en Nick, me había agotado mentalmente, aun cuando comprendía como se estaba sintiendo. Demian nunca se quejó, ni puso mala cara ante algunos comentarios, por el contrario, respondió a cada cosa que le preguntaban. Cuando llegamos a casa por la tarde caímos rendidos, con lo cual me levante cuando aún era de madrugada, envuelta en sus brazos. Me acerque más a él mientras disfrutaba de la sensación de su piel contra la mía. —Gatita— su voz era más ronca cuando despertaba y era como un jodido afrodisiaco. —¿Por qué me dices así? — pregunte mientras seguía acurrucándome contra él. —Porque al principio era algo en la forma de tu mi

