_ Mientras regresaba a su casa. Gracy decidió parar en la misma boutique a la que Adolfo la había llevado semanas antes. Quería comprar un vestido que Adolfo no hubiera visto antes, algo que él no hubiera escogido para ella. Y lo encontró: un vestido corto, completamente femenino, realizado en una maravillosa tela que relucía como el oro bajo las luces. Al llegar a casa, se vistió con la lencería que se había comprado, se maquilló y se colocó el vestido. Se estaba retocando el cabello cuando alguien llamó a la puerta del cuarto de baño. Gracy abrió inmediatamente. Al ver una corbata, cerró los ojos y echó la cabeza hacia atrás. —Sé sincero, ¿crees que esta nueva sombra me hacer parece un oso panda con resaca? —Santo Cielo... —¿Tan mal está? ¡Ya me la he limpiado dos veces y me mo

