Franco, quien intentaba entender o procesar lo que estaba viendo, soltó la mano de Luna y se alejó de ella para acercarse a la mujer que tenía en frente. Su corazón estaba acelerado, parecía que pronto se saldría de su pecho. Luna, aún en su lugar, estaba impactada por lo que le estaba ocurriendo. Franco, su marido, porque ya estaban casados por civil, estaba embobado, ido, obnubilado y petrificado mirando alternativamente a la mujer y al niño. _ ¿Alicia? _ fueron las palabras que salieron de los labios de Franco, quien no podía creer, ni mucho menos entender lo que estaba ocurriendo. _ Si Fran…yo _ la mujer, que parecía estar apenada, balbuceaba algo…su nerviosismo era evidente _ yo…llegué hace unas semanas a la ciudad y… _ _ Papá ¿verdad que sí me quieres? _ dijo el niño aún a su lad

