Bianca solo lo miraba de manera serena. En su impasible rostro no podía distinguirse ni miedo ni alegría, ni ninguna otra emoción parecida. Ella simplemente lo observaba en silencio, un solo pensamiento rondaba por su cabeza, ¿qué pretendía él? _ Hola, lamento no poder decir lo mismo. Pero ya estamos acá es mejor terminar con esto de una vez _ las duras palabras de la joven se le clavaron en el alma. Ya no parecía amarlo, su mirada no denotaba ese amor dulce que había antes. Tenía que lograr poner remedio a la situación lo antes posible. _ Pasen por acá, hablen en la sala _ dijo Sergio a los dos, luego se giró y miró directamente a Bianca _ Estamos en la cocina por si nos necesitas _ dichas estas palabras todos caminaron hacia el lugar, no sin antes dejar miradas de odio al hombre que s

