La tarde estaba llegando a su fin. Las luces de la ciudad entraban por el gran ventanal de la habitación. Un hombre comenzaba a despertar. Al abrir los ojos posó su mirada en la tierna figura de una joven mujer. Ella está desnuda durmiendo a su lado. Las huellas de la batalla acontecida horas antes siguen en el lugar. Una sonrisa juguetona llena de satisfacción se dibuja en los labios del amante que recuerda todo lo que hicieron en esa habitación. Se pone de pie, para comenzar a vestirse. La dulce hada que estaba aferrada a su pecho abre los ojos molesta por haber sido despertada. Pero feliz por verlo ahí, observándola lleno de amor. _ Dormilona, es necesario que comas algo o mi muñequita va a sufrir de mucha hambre _ habla mientras acaricia la cara de Bianca, que sigue adormilada sin que

