Marcos se observa en el espejo mientras acomoda su ropa. Una sonrisa de satisfacción se asoma a su rostro. La seguridad del éxito obtenido lo hacía sentirse increíblemente orgulloso de sí mismo. Sus pensamientos seguían divagando en la dirección de la fama y la fortuna que lo esperaban a partir de esa boda. “Estoy seguro de que Giovanni Rossi va a invertir en mi empresa, eso permitirá que me expanda hasta el espacio sideral” Pensaba lleno de expectativa. “Esto es ganar, ganar, y mi adorada lo va a tener que entender. De todos modos, la única que pierde es ella”. Se dijo finalmente, seguro de que Bianca lo seguiría a donde fuera, así la condujera al mismo infierno, él pensaba que, no más bien estaba seguro, de que ella aceptaría cualquier cosa que él le propusiera. Una llamada telefónica

