Por su parte, Ingrid estaba furiosa, sentía que esa mujer era una verdadera piedra en el zapato, pero ella no pensaba dejarse ganar por nadie. Se había encaprichado con Giovanni y no iba a parar hasta conseguirlo. _ Cariño, creo que este es el momento y el lugar para que le expliques a la señorita todo lo que necesitas, y lo que pretendes para este proyecto _ dijo mirándola de manera despectiva _ para qué la has contratado, de esa manera ella podrá realizar bien su trabajo _ ahora Bianca se abrazaba al hombre, mostrando, completamente, su dominio sobre él. _ A no ser que no pueda hacerlo _ agregó con absoluta malicia, dejando en claro que ella era solo una empleada, y que si no hacía bien su trabajo podría ser despedida. Giovanni y Luna la miraban con la boca abierta, no lo podían creer

