El día estaba muy avanzado, ya se acercaba la hora de almorzar. Mientras algunos estaban felices y disfrutaban de las cosas buenas que les pasaba, otros sorbían tragos de hiel a causa de sus propios actos. Marcos había recibido innumerables llamados de Adriana, quien se quejaba de todo y de nada, pero no lo dejaba "trabajar", si se le puede llamar así, tranquilo. Tuvo que volver a casa, para ocuparse de la situación. Estaba sumamente fastidiado, las cosas no se daban como tenía planeado. Bianca lo había rechazado, aunque había firmado todo y no quería dinero, no podría estar con ella. La extrañaba, quería sentirla otra vez, dormir abrazado a ella, necesitaba de su compañía, de su risa, de su todo. Deseaba que ella hubiera entendido que lo mejor era una relación así, que él necesitaba de

