Bianca estaba aún muy mortificada, Giovanni no había vuelto y sentía que algo no andaba bien, tenía el presentimiento de que algo extraño estaba ocurriendo. Estaba segura de que ese hombre era su padre, el ser despreciable que hizo de su vida una miseria y que mató a golpes a su madre. Se sentía nostálgica, necesitaba acobijarse en los brazos de su marido, pero este aún no llegaba y no sabía dónde se encontraba. _ Bianca, es necesario que comas algo, debemos de cuidar a nuestra muñequita, cuando su padre llegue si ves que estás haciendo berrinche se va a enojar, eso te lo aseguro _ trataba de convencerla Luna para que ella acepte, aunque más no sea algo de comer. _ Tranquila Luna, estoy bien, no tengo apetito, aún puedo oler la sangre de esa mujer, si cierro los ojos veo su cuerpo tirado

