Giovanni, que todavía estaba distraído, sintió los suaves pasos que venían hacia él y una sonrisa se formó de inmediato en sus labios. La observó caminar hacia él y todo su cuerpo se estremeció. Estaba incrédulo de todo lo que estaba viviendo y sintiendo desde que la conoció. La tomó de la cintura para acercarla más a su cuerpo y depositar un casto beso sobre sus labios. Ella tomó su cartera y se dirigieron a la puerta. Había muchas cosas que hacer. Lo primero era ir a casa de ella, quería cambiarse y ver los pedidos que se debían entregar. Cuando salieron se sorprendió porque en vez del deportivo de siempre fueron a una camioneta negra, un chofer los esperaba para llevarlos al lugar. Era uno de los guardaespaldas que iba a protegerla. Paul era el mejor en lo que hacía, había arreglado

