Capítulo 7
No puedo creer lo que estoy a punto de decir, pero me alegra que Jacob Newman me esté hablando de nuevo ¡Es más! ¡Me alegro de tener a Jacob Newman cerca! ¡Toda más! ¡Me alegra de poder estar recostada en una tumbona abrazada a Jacob Newman! No puedo creerlo ¡En serio no puedo creerlo! Pero es así, es verdad, realmente me está pasando esto ¡Realmente estoy disfrutando de este momento con Jacob Newman! Viendo el cielo nocturno, oyendo las olas del mar y hablando de cualquier tontería ¡No lo puedo creer! Realmente no lo puedo creer. Si hace un par de meses atrás, alguien me hubiese dicho que en serio estaría disfrutando pasar el rato con Jacob, no me lo hubiese podido creer, quizá le hubiese dicho a esta persona ficticia que se ha vuelto loca o que tiene una imaginación muy potente ¡Pero no! Porque estuve equivocada, todo este tiempo estuve equivocada, realmente es agradable estar con él, hace que me sienta bien. Supongo que al final, lo único que hacía falta para que me llevara bien con él, era que aceptara sus atenciones. Jacob no es malo y cuando está tranquilo no es insoportable, creo que aún hay tiempo para disfrutar de unas buenas vacaciones.
— Tienes las manos ásperas
Dice, tomando una de mis manos con la suya.
— Es por el talco que nos echamos en las manos para escalar… — explico, mirando a sus ojos celestes, la tenue luz de la terraza los hace ver misteriosos — Tú en cambio tienes las manos muy suaves — poso la palma de mi mano contra la suya — Se nota que nunca haces nada
— Eso no es cierto — sonríe, apretando mi cuerpo contra el suyo — Levanto pesas…
— Sí, se nota…
Presiono mi dedo contra su brazo, no puedo evitar soltar una risita.
— A veces eres tan tierna, Blancanieves
— No me considero tierna…
Me acurruco contra su cuerpo, el viento ha empezado a soplar con fuerza.
— ¿Tienes frío?
— Algo, aunque lo cierto es que…
— Te gusta el frío — completa — Lo sé, el invierno es tu estación favorita
— ¿Cómo es que sabes eso?
Le miro, sorprendida.
— En invierno estás de mejor humor — contesta — Y en invierno es más fácil lograr que salgas de tu casa en comparación a las estaciones cálidas
— No tenía ni idea de que hacía eso… — no puedo evitar soltar una risita — Eres muy observador
— Algo… — sonríe, sus ojos celestes se ven oscuros y algo peligrosos — Ayuda bastante el que realmente me intereses…
— Eso me hace sentir un poco en desventaja
— ¿Por qué?
— Porque yo no sé tantas cosas sobre ti…
— Claro que sí
Sonríe, no es su sonrisa burlona, es una sonrisa peligrosa.
— ¿Qué te hace pensar eso?
Susurro, mirando su rostro.
— Porque yo también te intereso — mi interior se estremece — Aunque no lo admitas del todo… — acaricia mi mejilla — Pero a mí me puedes mentir…
— ¿En serio?
— Anya, no hay ni una sola persona en este mundo que te conozca de la forma en la que te conozco… — trago saliva — Me hay mejor persona en este mundo que yo…
— Eso es un poco dramático de tu parte…
Intento alejarme un poco de él, de pronto me siento incómoda.
— No, no lo es — me sujeta con fuerza, mi cuerpo comienza a temblar, mi estómago se encoge, quiero huir de este chico de ojos celestes — Digo la verdad y tú lo sabes, en tu interior sabes que jamás habrá alguien a quien le importes tanto como a mí
— Eso no es verdad… — mi corazón late a toda velocidad — Hay más personas en mi vida además de ti…
— Eso no es cierto y lo sabes…
— Ya suéltame… — pido, sintiendo un nudo en la garganta — Quiero irme a mi habitación…
— ¿En serio quieres hacer eso?
— Sí…
Vuelvo a tragar saliva, me siento muy nerviosa.
— Pues yo no quiero
Atrae mi cuerpo más al suyo.
— Jacob, por favor… — susurro, sintiendo la calidez de su piel contra la mía — Me asustas…
— Eso me gusta…
Susurra, acercando su rostro al mío.
— ¿Te gusta asustarme?
Mi corazón golpea mi pecho.
— Me gusta saber que soy la única persona que puede derrumbar ese muro que colocas entre los demás — contesta — Incluso a Ashton Thomas
— Yo no pongo ningún muro…
— Claro que lo haces — sus ojos celestes se ven oscuros — Te da miedo abrirte a los demás, demostrar quien eres, ser el centro de atención de alguien — acaricia mi mejilla — ¿Esto se debe a todo el acoso que recibiste cuando tu madre murió?
— Basta…
— Porque se debió de sentir horrible que tu madre fuese hallada desnuda en un motel de paso junto a otro hombre… ¿Cierto?
— Ya basta…
Le miro con enojo.
— Debe de haber sido horrible saber que tu madre era una sucia golfa que te abandonó para poder estar con otro hombre
— Jacob, ya cállate
— Te debe de haber dado mucha vergüenza que la autopsia haya dictado que murió por practicar asfixia durante el sexo
— Ya basta
— O quizá te dio gusto porque en tu interior sabes que se lo merecía, por haberte abandonado por ese hombre que terminó matándola…
— ¡He dicho que te calles!
— ¿O es que lo único que sientes es enojo contra tu padre por nunca haberte dicho la verdadera razón por la que tu madre murió…?
— ¡Ya cállate! — le empujo, él me sostiene con fuerza de las muñecas — ¿Cómo sabes todo esto?
— ¿Quién crees que ayudó a tu padre?
Abro al máximo los ojos, negando con la cabeza.
— El tuyo…
Mis ojos se llenan de lágrimas.
— Anya… — vuelve a acariciar mi rostro — Yo jamás te haría algo así… — susurra contra mi oreja — Jamás te haría daño, jamás haría algo que pudiera hacerte daño… — me estremezco — Soy la persona en la que más puedes confiar — acaricia mi brazo — La única a la que realmente le importas… — acaricia mi espalda, mi pecho sube y baja de forma lenta — Admítelo… — atrae mi cuerpo al suyo — Admítelo Anya… — acerca sus labios a mi rostro, envolviendo mi cuerpo con sus brazos — Admite que soy la única persona a la que realmente le importas… — mis ojos se llenan de lágrimas — Porque a tu padre no le importó hacerte daño, a tu madre no le importó abandonarte… — suelto un sollozo — Y Ashton no le importas lo suficiente como para si quiera hablarte… — besa mis labios, respondo con urgencia, enredando mis brazos alrededor de su cuello — Admítelo Anya…
— Eres la única persona a la que realmente le importo… — susurro, mirándole al rostro, abrazándome más a él — Y no quiero importarle a nadie más que no seas tú…
— Eso me gusta…
— Espera… ¿Qué haces…? — se levanta de la tumbona — ¡Jacob! — me toma en brazos — ¡Ah! ¡Idiota! ¡Bájame!
— Calla — me da una palmada directamente en el trasero — Los empleados te escucharán
— Bájame…
Pido, pero el castaño claro no me hace caso, solo me lleva de regreso al interior de la casa y de ahí a las escaleras.
— Me encanta cuando suplicas
— Estás enfermo
Me quejo, pero él no me hace caso.
— Calla
Repite, entrando en su habitación conmigo en su hombro.
— ¡Ah!
Grito, sintiendo mi cuerpo ser lanzado contra su cama.
— Repítelo
Ordena.
— ¿Qué cosa?
Pregunto, arrodillándome en la cama, sintiendo mi corazón latir a toda velocidad.
— Que no quieres importarle a nadie más — contesta, presionando mi rostro con una mano — Dilo… — roza sus labios contra los míos — Dilo…
— No quiero importarle a nadie… — cierro mis ojos, sintiendo sus labios contra los míos — Que no seas tú…
— Así me gusta…
Susurra, besándome con desenfreno, empujándome contra el colchón de su cama y colocándose encima de mí. Llevo mis manos a su espalda, sus labios bajan a mi cuello. Mis uñas se clavan en su piel, sus manos se cuelan debajo de mi camiseta. He enloquecido, completamente, definitivamente, he permitido que este chico atraviese mis barreras y ahora tengo que lidiar con las consecuencias. Me gusta ser el centro de atención de Jacob Newman, me gusta ser importante para Jacob Newman, y no quiero ser de nadie más que de Jacob Newman…