Santa Llego a la dichosa cafetería solo para ver al hombre que espera en una mesa en el centro del sitio. Me mira desde que entro y no me pierde de vista tirando un peso difícil de sostener sobre mis hombros esta vez. La calma no existe en su rostro, está tenso con los dedos entrelazados frente a su cara. Quizá maquinando como matarme y desaparecer mi cadáver Todo parece rebasarme y no me siento con las fuerza suficientes como para ser yo misma. Algo me falta y no logro descubrir qué, a medida que camino se vuelve peor dejándome al descubierto algo que necesito cubrir con otra emoción para no dejarme en evidencia frente al único ahora me afecta con solo un gesto __ Dijiste que ibas a sacarme de ese asunto rápido y soluciones no veo por ningún lado - suelta con enojo - Seguí tu juego,

