Los siguientes días fueron intensos y pura entrega de ambos alfas, que sus almas vibraban de placer. El aroma seguía en la habitación a pesar que el periodo de celo acabó hace 2 días. Mateo se encontraba en la sala sentado en el sofá viendo televisión, mientras Diego se daba una relajante ducha. El timbre suena y Mateo levantándose de su comodidad va hasta la puerta para saber de quién se trataba. Al abrir la puerta se encuentra con sus amigos Matías y Ángel. —¡Oh por Dios! ¿aún siguen en celo? —Pregunta exaltado Ángel percibiendo el aroma de la habitación. —Acabó hace dos días, —¿qué quieres? —Responde Mateo áspero. —¿Nos dejas entrar o quieres mantenernos aquí fuera? —pregunta Matías con seriedad, más de lo normal llamando la atención de Mateo. Mateo asiente con la cabeza dejándo

