Era casi fin de semana y Mary Luz no tenía ninguna noticia del padre de su hijo, y esto la preocupaba pues él siempre la llamaba para estar al pendiente de ella y de su embarazo. La fiesta en la que acompañaría a Luis sería ese sábado, por lo tanto, estaba esperando una oportunidad para decirle a Jesús Antonio que aceptaba su propuesta de matrimonio y así poder realizar su más anhelado y preciado sueño. Pronto estaría casada con el amor de su vida y más feliz aun de ser la madre de sus hijos, hijos que tanto él deseaba tener, ella sería la persona, esos pensamientos la tenían en un vilo de felicidad. Leía unos documentos cuando unos toques en la puerta le hicieron levantarse preocupada, miro el pequeño reloj que está en un pequeño muro y constato que eran las onces y media de la noche y

