Las manos firmes y fuertes de Jesús Antonio grabaron con delicadeza el vientre que ya estaba un poco hinchado debido a la gestación de su hijo inflamado de orgullo de sable que era producto de él y de la mujer que tenía entre sus brazos. En su corazón había millones de razones para hacerla quedarse a su lado, cuidado, responsabilidad, machismo, descendencia, cualquiera no importaba ante su realidad, él quería que ella se quedara con él porque como un tonto se había enamorado de ella, por eso la buscaba como un loco, ella era la parte que él necesitaba para estar completo. Ella acostada lo miraba arrebolada por las caricias que él le impartía con tal cariño que no lograba rechazarlo, era lo que gritaba su mente, pero no era lo que ella quería, su corazón solo quería amarlo – ¡Oh, Jesús An

