Rode Y así acabé en el centro comercial más caro de toda Roma. Con la tarjeta de crédito de Patrick. —No puedo aceptarla... Es demasiado... —Yo financiaré la boda, punto y final. Yo te metí en esto, y quiero que disfrutes tu boda. —Ni que me estuviera casando obligada —ruedo los ojos. —O tomas la tarjeta, o dejaré que mi hermana pague —amenaza. Lo miro mal y tomo la tarjeta de su mano. Escucho su carcajada a medida que salgo del auto y dejo que mi hermana, mi cuñada y la ex-novia de mi prometido me lleven por las tiendas. Que cansancio tengo, lo único que hemos hecho ha sido caminar por todo el centro comercial, después de una hora; por fin paramos en una tienda de vestidos de novia. Mi mirada va a los diferentes vestidos que reposan en los maniquís y ninguno llama mi aten

