Rode Nunca creí que podría estar tan asustada en mi vida, mi corazón late a mil por hora al ver al doctor frente a nosotros, mis ojos se llenan de lágrimas y mi desesperación crece al ver que no dice absolutamente nada. —¿Y bien? ¿Cómo está? —suelto mirándole. —Está bien. Logramos salvarla —dice. Todo el aire que estaba reteniendo sale de golpe, y el alivio que siento no tiene precio, menos mal que Nan está bien... Siento a Patrick abrazarme, haciéndome salir del shock en el que me encontraba, aunque me sentía mejor, no estaría del todo tranquila hasta que hablara con ella, hasta que la abrazara. —¿Puedo verla? —pregunto suplicante. —Aún está dormida, pero puedes pasar. Asiento y vuelvo mi vista a Patrick, quien asiente aceptando que le deje solo. —Iré a casa y dejaré las

