Rode Habían pasado dos días desde que volvimos de Río, las cosas habían vuelto a la normalidad, estábamos de vuelta a la oficina, y más unidos que nunca. Los preparativos de la boda estaban en marcha, y en este momento estábamos con Tania escogiendo la comida, Patrick miraba su computador sin prestarnos atención, y yo por mi parte; me encantaba la compañía de la rubia, quien se había convertido en una buena amiga. Pero..., estaba consciente de que a Patrick no le agradaba su presencia. —Cielo —le llamo mirándolo, él levanta la mirada y alza una ceja expectante—. ¿Te gusta más la langosta o el asado? —Langosta. —Tania asiente anotando todo y dirige su mirada a mí—. ¡La boda quedará genial! ¿Para cuándo dijiste qué sería? —Dos de agosto —afirmo curvando una sonrisa. —Perfecto, para

