Escuché a K maldecir entre dientes mientras se vestía apresuradamente, no dije nada y seguí fingiendo que estaba dormido. Lo escuché murmurar preguntas y respuestas sin sentido y revolver las cosas dentro de la habitación con demasiada prisa, estuve a punto de preguntar qué es lo que sucedía y decirle que volviera a dormir, pues aún era muy temprano para salir, pero me limite al silencio, ya que si decía algo probablemente K se sentiría mal y no quería verlo llorar de nuevo, así que, sencillamente deje que se moviera libremente en aquella habitación, hablando y maldiciendo en voz baja. Minutos después se acercó a la cama y acarició mi mejilla, siguió el recorrido de los lunares en mi cuello con uno de sus dedos, para al final besar mi mejilla y salir de la habitación. La puerta de entra

