Zarek: Stefan y yo estábamos hablando en nuestra biblioteca con la preparadora sobre lo que sucedió en la habitación. —Estoy esperando una respuesta. —Llevé a la concubina Ambar a su habitación ya que las demás estaban indispuestas su majestad, creí que deseaban unirse a ella. —Si estábamos ahí no era para eso Lucinda —Stefan estaba molesto—, no estábamos en nuestro mejor momento. Que no se repita. —Si su majestad, permiso —hizo una reverencia y se fue. —¿Ambar esta bien? —le pregunte a mi hermano. —La deje descansando en la habitación, todavía me preocupa esa daga debajo de mi cama —se puso de pie— algo no esta bien dentro del castillo Zarek. Yo pensaba lo mismo, desde la llegada de Ambar al palacio, todo se ha estado descontrolando por asi decirlo, pero ella, ella nos ha

