Primero se despidió de Rebeca y luego, con un murmullo, se despidió de Sofia, quien solo asintió al no poder soltar palabra. No dejó que su compañera dijera una sola palabra, rápidamente se levantó y corrió por el pasillo con la excusa de ir al sanitario. Fue la última en dejar la oficina, cerró todo el lugar, contó hasta veinte esperando que las luces se apagaran antes de bajar al primer piso y retirarse después de desearles una buena noche a los guardias de turno. El verano aún se hallaba en su esplendor, el calor se podía sentir en el ambiente, en especial por las calles asfaltadas y la cantidad de cemento. Miró el cielo que comenzaba a oscurecer entre los edificios. Suspiró y se puso en camino sintiendo la necesidad de quitarse el traje y no estropearlo con el sudor. Aquel día fue aj

