—Tocaré antes de entrar, ¿de acuerdo? —Fanny no pudo más que asentir—. Tranquila, tu trabajo no estará en riesgo, de eso me encargo yo. Camilo parecía su sombra siguiéndola por el pasillo hasta la puerta de la gran oficina, ella se giró para regalarle una sonrisa con la intención de tranquilizarlo. No haría una escena, no era su estilo, tampoco tenía mucho de decir, los términos habían quedado claros hace un año y medio, pero al mismo tiempo sentía que era demasiado que se vieran en la oficina donde todos la conocían. ¡Ella por lo menos lo hacía a escondidas! Respiró hondo con los ojos cerrados intentando guardar la compostura, volvió a mirar al guardaespaldas quien asintió retrocediendo unos pasos dándole el espacio para tocar, esperar unos segundos y luego entrar. Como era de esperarse

