2013 Bianca intentaba deshacerse de la purpurina que con astucia se colaba por cada rincón de su rostro. Se había dicho a si misma que ya estaba grande para seguir bailando en festivales, pero cuando su profesora de toda la vida, le había rogado que se sume al cuadro de las nenas en su lugar, no encontró las palabras para negarse y ahí estaba, en el camarín de un teatro pequeño que su amiga había alquilado para la muestra de fin de año del estudio, luchando con el maquillaje artístico. Su teléfono sonó y se apresuró a atenderlo. –Hola Lauti- le respondió a su hermano. - Hola sister, escuchame, tengo al hombre perfecto para vos, es un futuro empresario exitoso y tiene unos ojazos, de los que te gustan.- Bianca emitió un sonido de fastidio. Estaba cansada de que la gente intente conseg

