Zayd pasó la mano por su pelo mojado, mirando a Quinn, que estaba a su lado en la ducha. Ella lo miraba con furia, con los brazos cruzados sobre el pecho. Él se burló juguetonamente de ella. —¿Qué pasa? Tú fuiste la que prometió pasar cada segundo, cada minuto y cada hora de hoy conmigo. —No dije eso... solo dije que pasaría el día contigo. —Es lo mismo... —Zayd encogió los hombros. Quinn suspiró, apoyándose contra las paredes de cristal. —Eso no significa necesariamente que debas invadir mi tiempo en la ducha. —Sí que lo hace... —Zayd se acercó a ella —. ¿No te vas a lavar? —No hasta que te vayas... —Bien entonces... —Levantó la mano con la toalla jabonosa y la deslizó sobre sus hombros, luego descendió por su pecho, deteniéndose donde estaban cruzados sus brazos. La miró expect

