Quinn no regresó a casa hasta que no hubo sol en el cielo. Se sentó en la raíz del árbol y pensó en todo una y otra vez hasta que se sintió mentalmente agotada, cansada y hambrienta. Pensó que volver a casa la liberaría de todo ese estrés, pero lamentablemente, ir a casa solo aumentó su ansiedad... porque podía oler el olor de Zayd, ese olor que siempre sentía la necesidad de embriagarla. Suspirando, subió al porche, abrió la puerta principal y entró. ¿Qué podría querer él de ella ahora? Ya había pasado suficiente estrés emocional y ahora él estaba aquí para agregarle aún más. Sus ojos recorrieron la habitación y lo encontraron sentado en el sofá con su padre. Tenía un vaso en la mano y ella sabía que dentro había cerveza, y él estaba riendo con Derrick como si lo conociera desde hacía

