Capítulo 3: El cruel rechazo

881 Words
—¿Quinn? ¿Qué haces aquí? Las rodillas de Quinn se debilitaron con sus palabras. ¿Eso era lo que tenía que decir? ¿Esa era realmente la primera pregunta que podía hacer? Quinn limpió las lágrimas que bajaban por sus mejillas, mirándolo con tanto odio en sus ojos.  —Pensé que nunca me arrepentiría de conocerte, Jeo ... pero ahora sí. Lamento alguna vez haber puesto mis ojos en ti. Debería haberme cortado la garganta en lugar de dejarte que me pusieras tu marca... eso no habría sido tan doloroso como esto. —Quinn yo... —dio un paso hacia ella —..Lo siento, Quinn, pero yo... —No estás arrepentido, Jeo... Si estuvieras arrepentido, me habrías rechazado antes de hacer algo como esto... y Delilah... no eres hermana mía... nunca podrías serlo... Nunca haría esto contigo, Delilah. Delilah bajó la cabeza, su cuerpo temblaba visiblemente.  —Lo amo, Quinn... lo siento... lo quería... él me quería... yo... yo lo s... lo siento... —¡Cállate! ¡Cállate! —Sus manos golpearon contra sus oídos —. No quiero escucharlo. —Quinn... Jeovanni se acercó, deteniéndose solo cuando estuvo frente a ella.  —Lamento que hayas presenciado esto... tienes razón, debería haberte rechazado primero... pero no tuve el coraje... tenía que esperar hasta que te fueras... —¿Así que este era tu plan desde el principio? Enviarme en una misión para romper nuestro vínculo y crear uno nuevo entre tú y ella? ¿Cómo... cómo p-podías, Jeo? —Lo sé y lo siento, pero lo que hay entre yo y ella se volvió más fuerte que lo que había entre tú y yo. Ya no lo siento, Quinn... te amo, pero no tanto como la amo a ella... lo siento, pero esto es algo que tengo que hacer... prepárate porque va a doler. Quinn apretó los labios mientras apartaba la mirada de él, tratando de contener los llantos y los gritos que querían salir de su boca. Lo odiaba... Por no amarla tanto como ella lo amaba... lo odiaba... Por no intentar reavivar el vínculo entre ellos cuando flaqueó... lo odiaba... Por elegir a alguien tan cercano a ella... lo odiaba... Por hacerla sentir tanto dolor... lo odiaba... Por todo; lo malo e incluso lo bueno... ¡lo odiaba! ¡lo odiaba! ¡lo odiaba! Pero tristemente, ese odio no podía igualar al amor que sentía por él... Maldición... ¿por qué era tan doloroso? Sabía que iba a pasar, lo había previsto, pero aún así, no estaba preparada para ello. Este día nunca debió haber llegado, nunca deberí... —Lo siento, Quinn, pero yo; Jeovanni Lum te rechazo, Quinn Felon, como mi compañera. Ya no eres la Luna de esta manada, ni eres mi atada por destino. Acepta mi rechazo. Sus palabras despertaron el dolor dentro de Quinn, y cayó de rodillas, gritando cuando se volvió demasiado insoportable... no quería hacerlo, pero si no aceptaba su rechazo, moriría. —Yo... yo, Quinn Felon, acepto tu rechazo... Ya no soy Luna, ni soy tu atada por destino. Era difícil pronunciar esas palabras porque nunca pensó que tendría que decirlas... sentía que no podía seguir adelante... se sentía... se sentía tan jodidamente adormecida... El dolor... disminuyó hasta desaparecer, y fue entonces cuando se puso de pie en pura vergüenza.  —Espero que nunca te arrepientas de esto, Jeo... tú tampoco, Delilah. Caminó por el podio, pasando por los miembros de la manada que la observaban mientras se iba... nadie dijo una palabra, ni siquiera parecía importarles... ¿por qué? Estas eran las mismas personas a las que había protegido de los renegados y de otras manadas... estas eran las mismas personas a las que había dedicado más de tres años de su vida... ¿cómo podían simplemente no importarles? —Quinn... Quinn se giró al escuchar el sonido de su nombre, viendo a su padre mientras emergía de la multitud con una manta en la mano.  Ohhh... mi amor... Él le echó la manta sobre los hombros y la abrazó contra su pecho.  —Si hubiera sabido que esto iba a pasar... si hubiera sabido sobre la aventura de Delilah... no habría llegado hasta este punto... —Padre... p-papá... Sus palabras estaban rotas, al igual que su corazón.  —Duele... duele papá... —Lo sé, pero llegará un punto en el que ya no dolerá y cuando llegue ese momento... te darás cuenta de que él ni siquiera valía la pena. La abrazó más fuerte, metiendo la manta debajo de su barbilla.  —Tan pronto como vi el indicio de una ceremonia, tuve la sensación de que algo así iba a pasar, lamento mucho que te haya pasado a ti y más aún por culpa de tu propia hermana. Quinn sollozó contra su padre mientras la llevaba lejos de la multitud y a través del bosque hacia su casa que estaba en el borde de este.  —Eres fuerte, Quinn... yo fui quien te entrenó... superarás esto. Algunas personas tienen segundas oportunidades, rezo porque algún día encuentres a alguien que sea mejor que nuestro alfa. Quinn asintió, sin escuchar completamente lo que decía... su lobo aullaba demasiado fuerte. Sonaba como si estuviera herido, ¿pero no lo estaba? Jeo acababa de arrancarle el corazón, dejando su pecho completamente vacío.
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