Eché mi cuerpo hasta atrás y negué.—No sé si ésto sea buena idea, André. Ni siquiera sé si tenemos un contrato de por medio aún, no se en que término estamos, no sé que siento por ti, no...—Balbuceé rápidamente. Pero él una vez más tomaría mi rostro entre sus manos con cuidado.—¿Siempre estuviste fue por el contrato o porque querías?—Preguntó con cuidado.—Nunca te oí negarte, nunca sentí que te obligaba.—Continuó. Yo respiré hondo y negué.—Hice lo que hice porque quise, no porque me sentí bajo presión.—Aclaré. —¿Entonces por qué te preocupa un estúpido contrato justo ahora?—Preguntó de regreso. —Porque todo es muy extraño justo ahora.—Respondí una vez más. Echando mi cuerpo hasta atrás una vez más, me puse de pie, tomé el último trago de vino y tuve la valentía de decidir lo que pas

