CAPÍTULO 42 - REQUIEM PARA UNA REINA La palabra que sonó muy fuerte en el espíritu de Liz, fue: futuro. No hay futuro en estos tiempos en mi país, pensaba. Y resultó cruel. Una se ocupa de vivir el día a día sin ahorrar, sin mañana, sin sueños. Lo hace por costumbre. Un hábito que nos habilita a permanecer, como robots. No hay futuro por las calles y bajo una única bandera, la bandera argentina. Ningún partido político fue necesario para que la gente se explayara. Salimos todos, unidos por el propósito de restaurar a un país que supo ser líder en el mundo. También en cultura y educación: Argentina. Ayer fue un día de gloria, un empujón al volver a creer que se puede. Los bellos colores de una bandera con sol, ocupaba el espacio como queriendo sostener la gracia, de un día histórico.

