Sol Mercer; Puedo sentir las manos de Perseo agarrando mi cintura con fuerza, sus ojos fijos en los míos en el espejo mientras me embiste por detrás. "Suéltame, gatita", dice. Y lo hago. Todo mi cuerpo tiembla como la cuerda de un violín tensada. Su aliento caliente en mi cuello y mis gemidos resuenan en el baño. Llaman a la puerta. Una voz. Es Fede gritando mi nombre, diciéndome que no haga esto. "No quiero que te acuestes con mi hermano, Sol". Pero no puedo parar. No quiero parar. Yo- Mis ojos se abren de golpe. Me duele la cabeza. Mi boca sabe a arrepentimiento y bourbon. Y los sonidos de ese terrible sueño resuenan dentro de mi cráneo. Gimo y me tapo los ojos con un brazo. Dios, odio el alcohol. También me muero de hambre. Miro el reloj de la mesita de noche. Son casi las o

