Narra Brenda Después de chocar con el camarero, rápidamente ayudé a recoger los platos que se habían caído al suelo. - Lo siento mucho, señor – Me disculpé avergonzada. - No se preocupe, señorita. Está todo bien – Respondió el camarero con una sonrisa tranquilizadora. Alan se inclinó para ayudarme a levantarme y luego me tomó de las manos para guiarme hacia nuestra mesa. Gentilmente, corrió la silla para que pudiera sentarme cómodamente. Estuvimos en el restaurante por tres horas, disfrutando de la comida y la compañía. Luego, regresamos al hotel mas tarde, nos despedimos con un beso en la mejilla y nos fuimos a nuestras habitaciones. Decidí llamar a mi mejor amigo Ian por videollamada. - Hola, Ian. ¿Estás despierto? – Pregunté con cautela. - Ahora sí, Brenda. ¿Qué sucede? – Respon

