Joseph No podía comprender a Ray. Cada vez que se mencionaba a Isabel, se descomponía, claro, entendía que él la amó, que fue el amor de su vida, pero mi Marina también lo amó. Después se transformó en el monstruo de nuevo, pero él con mi hermana no tenía la misma reacción, no se enojaba cada vez que se mencionaba su nombre... o pensar en que ella podía estar en el cuerpo de Abril. Salí y ahí estaba Ray, me acerqué a él. ―¿Qué pasa, Ray? ―Tengo miedo. ―¿Miedo? ―me sorprendí. ―Sí, Joseph. Miedo. Miedo a una mujer. ―Explícate. ―Las dos mujeres que más amé, me destruyeron la vida. Una me dejó hecho polvo y la otra... Ya sabes la historia. ―Siempre te he dicho que son dos. ―Sí, una de ellas me abandonó, igual como lo hizo Isabel, pero me dejó con la otra, la que acabó con nosotros y

