Brisa: —¿Tú qué haces con el teléfono de Gastón? —me apresuro a preguntar, mientras frunzo el entrecejo y mantengo mis dientes apretados. —Bueno... Hola a ti también —me dice y ruedo los ojos. De sólo escuchar su agudizada voz, me irrita. —¿Qué haces con el teléfono de Gastón? —le pregunto—. Te lo he preguntado dos veces y no volveré a hacerlo una tercera, así que contesta de una buena vez. —Como que tu tono de voz, no me agrada mucho —Su voz se escucha bastante baja. —¿Y crees que a mí me interesa lo que te agrade o lo que no? ¿Vas a contestar lo que te he preguntado? Le escucho reír. —Oye, cálmate un poco, ¿sí? Gastón se está bañando, por eso he atendido. —Abro los ojos como platos. —Disculpa, ¿qué has dicho? —Ya me has oído, no esperes que vuelva a repetirlo. Ruedo mis ojos.

