La herida de Matthew no le causará molestias mientras se recupere, así que será cuestión de tiempo antes de que regrese a la oficina presidencial.
Por la noche, Adalynn estaba recogiendo la ropa. Llamaron a su puerta. Abrió, y Peter la miró con una sonrisa.
—Adalynn, ¿estás ocupada?.
Adalynn sonrió y dijo.
—No estoy ocupada. ¿Necesitas algo tío Peter?.
—Tengo algo que hablar contigo.
Adalynn, con el corazón en un puño, asintió.
—¡De acuerdo!.
Peter se sentó en el sofá de la habitación de Adalynn. Mirándolo, le dijo directamente.
—Adalynn, vas a volver al palacio presidencial.
Adalynn fingió sorpresa y sonrió.
—¿De acuerdo?.
Peter la miró con aire de disculpa y dijo.
—Sí, quizá nos vamos pasado mañana. Adalynn, sabes que te trasladamos aquí por un trabajo temporal. Ahora, he decidido trasladarte de vuelta a la unidad original. ¿Qué opinas?.
—No tengo opinión —Adalynn negó con la cabeza y respondió con mucha franqueza.
Peter apreciaba mucho su carácter. Se levantó y dijo.
—Bien, Adalynn, espero que te vaya mejor en tu carrera política. Espero volver a verte algún día.
—¿Entonces cuándo me voy?.
—Un coche vendrá a recogerte esta tarde. Llevas medio mes fuera de casa. Es hora de ir a casa a echar un vistazo.
—Bien, gracias por el cuidado del tío Peter estos días.
—Deberíamos agradecerte tu dedicación desinteresada.
—Eso es lo que debo hacer—dijo Adalynn con una sonrisa.
—Bueno, tú empaca. Le pediré a Daniel que te traiga la maleta más tarde. Puedes preparar lo que necesites.
Al mediodía...
Adalynn comió sola. No vio a Peter ni a Matthew. Le preguntó a Daniel con curiosidad.
—¿No están el tío Peter y el señor presidente?.
—No están.
—¿Volverán por la tarde?.
—No necesariamente. Debe estar por el trabajo.
Adalynn rió entre dientes.
—¡Oh!.
Al principio, también quería contarle a Matthew, incluso para despedirse de este asunto, se había salvado.
Fue Daniel quien envió a Adalynn a la salida.
Adalynn empacó allí varios conjuntos de ropa y provisiones. En tan solo medio mes, fue como un viaje en la vida, que la llevó a conocer a personas que no debía haber conocido en vida. Sin embargo, tuvo suerte.
A las siete de la tarde, Adalynn llegó a casa. Andrés y Diana, sus padres se sorprendieron al verla regresar repentinamente. No la llamaron durante medio mes.
La hija mayor regresó repentinamente regresa.
—Adalynn, ¿qué estás haciendo estos días?.
—Fui al entrenamiento, que es más riguroso —explicó Adalynn con una sonrisa. En casa, se comportaba con mucha naturalidad. Se bañó, se puso una camiseta holgada, sacó su yogur favorito del refrigerador y se sentó en el sofá.
—Ay, papá, mamá, se me olvidó decir que mañana volveré a trabajar en la unidad original, sin traslado.
—¿Qué? ¿Eso no significaba el traslado?.
—No, no lo era. Era solo una especie de entrenamiento.
—Bueno... Vas a la clase de administración todos los días. Es mejor que tu viaje de negocios diario— Diana piensa que el trabajo de su hija es bueno y decente.
En la mesa, Diana mira a su hija mayor, que todavía está a su lado. Preocupada, pregunta.
—¿Contactaste a Yonathan Benec aquella vez? ¿Te invitó a cenar?.
Adalynn sabía que su madre volvería a preocuparse por su matrimonio. Negó con la cabeza y dijo.
—No, quizá él esté ocupado y yo también.
—Por muy ocupada que estés, no dejes de lado los asuntos matrimoniales. Sabes, no es fácil tener un hijo a una edad avanzada. Es fácil tener un percance.
—¡Mamá, acabo de cumplir 25 años! No soy vieja— replicó Adalynn.
—¡En fin! También vas a cenar.
Por la noche...
Cuando Adalynn regresó a la habitación, aunque la opresión que sentía se había aliviado, las personas que había conocido en ese medio mes le resultaron difíciles de olvidar.
Encendió la computadora, buscó el nombre de Matthew, y lo que apareció en la pantalla al instante fue su imagen recibiendo a líderes de varios países. Era el tipo de hombre que se destacaba en miles de lugares y rebosaba de gloria.
En las escenas solemnes, era alto y noble, de aplomo. Este y su gente se han convertido en dos estilos de vida completamente diferentes. Hablan con altos funcionarios de varios países, se dan la mano y actúan con la actitud de un rey. Incluso la sonrisa es perfecta.
Al ver estas fotos, Adalynn no podía imaginar que hubiera sido un hombre infantil. Estaba molesta por esto en medio de la noche, y la forma en que él y Óscar peleaban y bromeaban era diferente a la del presidente del país en las fotos. Sin embargo, si lo piensas, todos tienen dos caras.
Ella también. En el trabajo, es seria y rigurosa. Pero en casa, quiere ser una mujer libre de restricciones. Adalynn suspiró levemente. ¡De ahora en adelante, la única forma en que podría ver a este hombre sería en las noticias!.
En una misteriosa casa segura...
Matthew está sentado en el estudio, a su lado, acompañado por Peter. Extiende la mano para firmar la carta y pregunta en tono enfadado.
—¿Por qué no me avisas con antelación y dejaste que Adalynn se vaya?.
Sonrió Peter.
—¿Quieres quedarte con Adalynn?.
Matthew frunció el ceño.
—Esta vez, como vamos de vuelta al palacio presidencial, puedes ver si hay alguna vacante cerca de mi. ¡Trasladala allí!.
Peter sintió una punzada de sorpresa. ¿De verdad algo se le escapaba? ¿Acaso el presidente sentía algo por Adalynn? No era su intención original ir a Adalynn.
—¡De acuerdo! la trasladaré— respondió Peter.
En plena noche, Matthew vio que eran más de las 12 de la mañana cuando vio el documento oficial y frunció el ceño.
En una noche tan tranquila, pensó en el masaje de Adalynn. Aunque su técnica no era lo suficientemente potente, podría relajarlo por completo. Pero ahora, ella ya no está. Si Peter no encuentra un puesto adecuado para ella, no la volverá a ver.
Matthew tenía los brazos en la espalda. Aunque era el presidente de un país, no había muchas mujeres a las que realmente conociera. Fue entrenado estrictamente para ser el sucesor del país en el futuro.
Su vida es como una red de hierro. Mantiene firmemente a raya todo aquello que lo ponga en peligro, incluso sus relaciones interpersonales.
Tras su ascenso a la presidencia, estuvo rodeado de varias mujeres, pero entre ellas, ya fueran sus subordinadas o quienes se acercaban a él con el propósito de acercarse a él, pocas eran personas con un propósito decente y una mente sencillas, especialmente mujeres.
Sin duda, Adalynn es alguien que no lo conoce y solo trabaja para él. Por lo tanto, Adalynn aún ejerce una influencia especial en el corazón de Matthew.
En ese momento, sintió con claridad su corazón y deseó que Adalynn pudiera seguir trabajando a su lado.