Adalynn bajó del ascensor, respiró hondo y se dirigió a la oficina. Se sentó un rato, pero no recibió ninguna llamada de Matthew. Estaba pensando si enviar una taza de té.
Sin embargo, por lo general, llamaba directamente al teléfono interno cuando lo necesitaba. Adalynn entró en el salón de té y comenzó a lavar las tazas con cuidado.
Adalynn regresó a la puerta, sin saberlo. En dirección a la puerta, una sombra se cernía sobre ella por la ventana, mirándola fijamente durante unos segundos.
Era Matthew, quien regresó a su oficina con una sonrisa alegre. Siguió a Peter. Peter se llenó de sorpresa. Parecía que algunas cosas estaban sucediendo completamente más allá de sus expectativas.
Diez minutos después, el teléfono interno de Adalynn sonó, su corazón latía con fuerza y respondió con calma.
—Señor presidente, ¿qué necesita?
—¡Traiga dos tazas de té!—. La voz de Matthew era suave, como si la llamara con naturalidad.
Adalynn, al oírlo, rió entre dientes
—¡De acuerdo!—.
Colgó el teléfono y Adalynn unos segundos después, estuvo preparando apresuradamente dos tazas de té para dirigirse a la oficina.
En la oficina de Matthew solo había dos personas: él y Peter. Adalynn primero puso el té delante de Matthew y luego frente a Peter. Al agacharse, sintió una mirada fija en ella.
Sabía quién era, pero no se atrevió a mirarlo.
—Por favor, tómelo con calma— dijo Adalynn con una sonrisa, y se fue con la bandeja.
Matthew parecía un poco perdido. Sentía que, desde que la besó anoche, Adalynn sentía una mayor distancia hacia él.
Adalynn se marchó. Peter miró al presidente a su lado y dijo con una sonrisa
—¡Señor, sigamos adaptando el itinerario!.
Matthew parecía tener una especie de sensación de reencuentro. Asiente suavemente
—¡De acuerdo! ¿Cuál es la fecha?.
—Acabamos de cambiar el itinerario de su viaje al extranjero la semana que viene y lo hemos adelantado cinco días. ¿Tiene alguna opinión?.
Matthew echó un vistazo al itinerario y respondió.
—No.
—Es decir, haremos todos los preparativos con antelación y volaremos al país. Además de algunos ministros, ¿a quién más necesita llevar? Si tiene alguno, avíseme ahora para que pueda organizarlo.
Matthew entrecerró los ojos y pensó.
—Aún quiero llevar a alguien.
—¿Quién es?.
—Adalynn, llévala contigo—. Los ojos de Matthew se iluminaron con una sonrisa. Al ver la sorpresa de Peter, sonrió y explicó con seriedad —Ya me he acostumbrado a que se quede conmigo—.Estaré más cómodo con ella.
Peter es gracioso. Señor presidente, no necesita dar más explicaciones. Si explica más, cambiará el tono.
¡Quiere conquistar a la señorita Adalynn, lo sé perfectamente! Sin embargo, solo se atreve a pensarlo. Peter solo puede decir esas palabras. ¿cómo se atreve a matar la ilusión del presidente?
Sin embargo, no se atreve a decir si esto es bueno o malo. La brecha de identidad entre el señor presidente y Adalynn es demasiado grande.
Adalynn regresa a la oficina. Media hora después, Peter llama a la puerta y le informa que acompañará a Matthew en su viaje al extranjero dentro de cinco días. Adalynn no puede evitar sorprenderse.
¿Irá?...
Sin embargo, Peter está muy seguro de que debe ir, y no hay lugar para la refutación. De hecho, Adalynn no quería ir, pero era extraño que la invitaran.
En la oficina del Ministerio de Comercio, en el cuarto piso, el ánimo de Roger seguía perturbado por la indiferencia de Adalynn, que le impedía concentrarse en su trabajo. Siempre recordaba el pasado con Adalynn, tan hermosa, tan dulce, su sonrisa y su ceño fruncido, tan preciados para él; anhelaba volver a encontrar un amor así. Adalynn estaba allí, pero sentía su frialdad y distancia.
Roger no pudo evitar abrir las fotos que había guardado. En ellas, Adalynn estaba más joven, pero su sonrisa y sus ojos permanecían inalterados. Ahora era más madura y tenía un encanto admirable. Roger se sentía más decaído.
Suspiró. Sintió que su mente se había ido, y el rostro de Adalynn llenaba su mente. Estaba tan furioso que quiso subir a buscarla de inmediato, para decírselo con claridad y recuperar sus sentimientos.
Mientras Adalynn le diera una oportunidad, su corazón albergaría expectativas, no tanta inquietud. Roger se levantó de inmediato y le dijo a su asistente.
—Saldré un rato.
Dicho esto, caminó con paso firme hacia el ascensor.
Adalynn estaba revisando el correo interno de su oficina. De repente, llamaron a la puerta. Solo dos golpes, y la gente de afuera ansiaba entrar.
Adalynn no pudo evitar levantar la vista y vio entrar a Roger con un pequeño jadeo y ojos ardientes.
Adalynn se levantó y lo observó.
—¿Qué haces aquí?—. Adalynn también se sorprendió al ver su mirada, pues la expresión de Roger tenía una atmósfera fanática que la inquietaba.
—Adalynn, tengo algo que decirte—. Roger no pudo contener el deseo de expresarse. Quería hacerle saber lo mucho que la amaba y lo mucho que la extrañaba.
—Es hora de trabajar. No tengo tiempo para charlar contigo.—Adalynn lo miró con calma y no planeó hablar más.
—Solo te toma diez minutos. Yo solo necesito diez.— Roger solo necesita cinco minutos. Esperaba que Adalynn lo escuchara con atención.
Adalynn negó con la cabeza.
—¡Ni un minuto! ¡Vuelve al trabajo!.
Roger vio su actitud fría y su rostro cambió. Pensó en los chismes que había oído sobre ella y el Sr. Presidente en su oficina durante los últimos dos días. En ese momento, Roger se sintió repentinamente incómodo.
¿Era cierto?. ¿De verdad Adalynn no podía evitar sentir simpatía por el Sr. Presidente en secreto? Si no, ¿por qué se negaba tanto?
—Adalynn, tengo algo que decirte—, dijo Roger, extendiendo la mano y agarrando la muñeca de Adalynn, tirándola hacia la puerta.
—Roger, ¿qué haces? ¡Suéltame, me oyes!—, le advirtió Adalynn en voz baja. Sin embargo, quiso forcejear. Roger la abrazó con fuerza. No pudo abrir la puerta. Solo él puede obligarla a salir de la oficina.
Roger sabe que hay una sala de conferencias libre al otro lado del pasillo. Quiere ir allí y charlar tranquilamente con Adalynn.
En ese momento, la sala de conferencias está muy silenciosa y vacía. No hay gente. Es un buen lugar para charlar y conversar. Roger abrió la puerta y vio que era una sala de conferencias vacía y hace entrar a Adalynn.