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1828 Words
Era el día libre de Blue, ella trabajaba en una linda cafetería al este de la universidad, pero hoy no tenía que hacerlo. Había salido del apartamento tranquila, sin señales de Gin en ningún lado, supuso que la chica estaba nuevamente estudiando en la biblioteca hasta quedarse dormida o desmayarse, lo que sucediera primero. Ella no tenía ganas de estudiar, quería simplemente salir a oler la naturaleza y rodearse de lindos árboles. Era por eso que, con su café en la mano, y un rico tostado, se había sentado frente al muelle a ver como las olas acariciaban la orilla de la arena en esa fría playa de invierno. No había mucha gente ahí, y suponía que era por eso que le gustaba tanto ese lugar. Se permitió dejar de preocuparse por Gin por un día, solo por unas horas, solamente centrarse en su vida y en lo que iba a hacer luego de la universidad. Llamó a su madre y mensajeo con sus amigas de su pueblo, lejos de la capital del país. Pero por supuesto que su día no iba a ser tan perfecto como lo esperaba, era imposible correr de todas las responsabilidades que tenía. Pero aún más difícil era escapar de la mirada de Nicky a lo lejos. Blue fingió no verla, pero ya era demasiado tarde. Ella y las otras dos chicas se acercaban a donde estaba sentada. Tomó el resto de café que le quedaba en su vaso y suspiró. - ¿Qué quieren ahora? -Esas no son formas de saludar, pequeña Blue. - fingió un puchero. La chica rodó los ojos. -No sé qué es lo que buscan, pero por favor, quiero seguir disfrutando de la vista. - ¿Realmente crees que eres amiga de Gin? - cuestionó en voz alta Kim, abriendo la boca por primera vez y parándose frente a ella. Blue la observó a los ojos y asintió. -Eso no es asunto de ustedes, pero sí. Gin y yo somos amigas. - reconoció por primera vez. Gin le había dado un número de teléfono especial para que llamara en caso de estar en peligro como ahora. Ella sabía que las cosas no terminarían bien si seguía enfrentando a esas chicas como si nada. Lo sabía, pero también su interior quemaba de ira ante las acciones de esas personas, estaba cansada de simplemente quedarse parada y quieta mientras ellas hacían todo lo que querían sin importarles nada más. Sin siquiera ponerse a pensar como sus acciones afectarían a los demás. Estaba cansada de toda esa mierda. -Ella terminara desechándote, justo como hizo con nosotras. - advirtió Janet. - ¿No creen que ella hizo eso porque ustedes nunca se comportaron como sus verdaderas amigas? Nicky soltó una carcajada. -Ahora nos estas tratando de malas amigas. - señaló su pecho. - Tú no tienes ni idea de todo lo que nosotras hicimos por esa chica. - escupió. - La volvimos una celebridad y gracias a nosotras su imagen es la de ahora. - se quejó. - ¿Todo para qué? Para que cuando se levante de mal humor, nos aparte y nos mande al fondo de la pirámide social. Blue tenía ganas de rodar los ojos, todos los problemas de esa gente con dinero la estaban agobiando. Y eso que ella también formaba parte de la alta sociedad, después de todo, ella iba a la universidad más importante del país, pero extrañamente se sentía muy alejada de todas esas palabras que salían de los labios de aquellas chicas. -Gin solo quiere tener un poco de paz, ¿Por qué no pueden otorgarle eso? - cuestionó. - Estoy segura que nadie piensa que son menos importantes por dejarse de juntar con ella.  Las tres se miraron y rodaron los ojos. -No importa lo que un don nadie como tu tenga para decir… Gin escuchara noticias muy tristes dentro de poco. - se encogió de hombros. Una señal de pánico apareció sobre la cabeza de Blue. Se puso de pie y las observo algo asustadas. - ¿Qué demonios van a hacer? - preguntó, enfrentándolas. Nicky se encogió de hombros, restándole importancia a todo ese asunto. -Le dije desde el comienzo que no le convenía meterse con nosotras, que no debía crear problemas conmigo. - sonrió con cierta maldad. - Vamos chicas, ya le entregamos el mensaje a la niña. - señaló. Blue las observó marcharse por la playa y le llevó tres segundos darse cuenta de que tenía que correr hasta el departamento. Esas malditas… (…) Gin suspiró cansada, había estado toda la mañana en la biblioteca y luego había salido a correr, para su suerte hoy no se había encontrado a ningún chico de cabellos rizados tirado en el pasto casi moribundo. Solo era ella corriendo contra el viento, liberando un poco de estrés antes de volver a su habitación y encerrarse para estudiar. Si tenía una oportunidad de volver a estar primera en la lista, tenía que ser ahora. Se estaba exigiendo muchísimo para poder llegar a estudiar todo, había olvidado la última vez que había estudiado tanto. Incluso se había desplomado sobre los libros dos veces, y su nariz sangraba todas las noches por el esfuerzo. Pero era un precio que estaba dispuesta a pagar si eso significaba que sus notas volvieran a ser las que eran antes. Su cuerpo estaba sudado, había corrido por más de una hora, solo quería tomar una ducha para ponerse a leer los resúmenes. Pero, frunció el ceño cuando llegó al piso donde su apartamento estaba. Vio a unos tipos de traje, obviamente eran empleados de sus padres, y al parecer, la estaban buscando. - ¿Hola? - cuestionó, acercándose a la puerta de su hogar. -Señorita Brown, su padre nos ha enviado, dice que debemos llevarla nuevamente hasta la casa. - dijo uno de ellos, el más alto. Cody salió de su habitación, eso la sorprendió aún más. ¿Qué era toda esta invasión a la privacidad? Los ojos de Cody y Gin se conectaron y el chico le mandó una mirada de disculpa. - ¿Y bien, Spencer? - cuestionó el más alto. Cody abandonó la mirada de Gin y bajó la cabeza. -Efectivamente hay dos personas viviendo ahí adentro. - susurró. Gin ahogó un grito y abrió sus ojos gigantes. Estaba acabada. -No puede ser…- murmuró para ella. -Ella no está aquí, no pasó nada. - la tranquilizó Cody pasando por detrás de ella, casi en un susurro cómplice que debía morir entre los dos. Aquella frase logro tranquilizarla, aunque sea un poco, eso significaba que Blue estaba a salvo, aunque sea por ahora. No quería ni saber que era lo que estaban planeando sus padres ahora que sabían su secreto. -Debemos llevarla con sus padres, Señorita Brown. - volvió a hablar el hombre de traje, intentando tomar su brazo. Pero Gin dio un paso hacia atrás y lo fulminó con la mirada. -Ni se te ocurra tocarme. - moduló. -Está bien, yo la llevó. - se metió Cody. - No lo hagas más difícil, tienen órdenes de tus padres de llevarte cueste lo que cueste. - coloco su mano en la espalda de la chica. - Juró que tendré un ojo sobre tu amiga, no le pasara nada. - se comprometió. Ante esa promesa, Gin cedió y terminó volviendo a bajar el ascensor rodeada de todos esos hombres con trajes. Abandonando su hogar, el lugar que la había hecho sentir tan segura por mucho tiempo, ese lugar donde sabía que podía ser ella misma y estar acompañada con alguien que verdaderamente la apreciaba. Suspiró, solo esperaba que Blue estuviera bien.  La recién nombrada puso un pie en el edificio en el momento donde la puerta del auto donde Gin era metida era cerrada. Ni siquiera habían llegado a verse las caras, no se habían despedido. Nada. Blue subió por las escaleras, apurada y con ganas de saber si algo le había pasado a su amiga. Y ella no estaba ahí. Ella jodidamente no estaba ahí y el departamento estaba revisado. Alguien se había metido. Comenzó a respirar más rápido, sintiendo el pánico adueñarse de ella al no saber qué era lo que pasaba con Gin. Se tiró al sillón en cuanto recibió en mensaje de su amiga. ¨Ellos se enteraron… Estoy volviendo a su casa¨ Solo con esas palabras Blue se había enterado de la situación, y quiso maldecir. Esas chicas habían tenido razón, iban a destruir lo poco que hacia feliz a Gin como si no les importara nada. Y ella se sentía tan mal. Gin había abandonado el lugar… ¿Debería informárselo al tal Joshua? Quizás él podía hacer algo por su amiga… Suspiró y volvió a desbloquear su teléfono. (…) - ¿Tienes idea de lo peligroso que es que una persona esté viviendo contigo? ¿Tienes idea de lo horrible que pudo terminar para nosotros? - le gritó su madre. -Ella no es una espía ni nada así. - rodó los ojos. - ¿Y cómo vas a saberlo tú? Tú no sabes nada de esto. - negó su padre. - ¡Y encima lo ocultaste! ¿Creíste que nunca lo íbamos a saber? ¿Creíste que éramos tan estúpidos? - exclamó. Gin suspiró y cerró sus ojos. -Mi amiga no es una mala persona y estoy segura que no está interesada en los secretos de la familia Brown. - habló lo más tranquila posible. - Solo quiero volver a mi apartamento, lejos de aquí. - se quejó. Sus padres se observaron y negaron con la cabeza. -Ni lo pienses, no te moverás de aquí. - se cruzaron de brazos. Gin se levantó molesta y los enfrentó. - ¡No! ¡No me quedare aquí! - se negó. -Lo harás, es una orden. -Ya tengo 20 malditos años, no pueden obligarme a vivir aquí, no lo hare. - comenzaba a impacientarse, todo a su alrededor daba vueltas. -Lo harás, Gin. - ahora hablaba su madre. - Sabes lo que te conviene, sabes que debes hacernos caso. - ¿Y que si no lo hago? No pueden simplemente manejarme como ustedes quieran. -Entonces, ve. Abandona este hogar. - la animo su padre. - Pero escucha esto, tendrás que trabajar por tu parte. ¿Quieres ser abogada? Ningún estudio querrá contratarte, no encontraras trabajo en ningún lado. No dejaremos que pongas un pie en la universidad y todo lo que quieras, no te será entregado. - la amenazó. - ¿Quieres saber más? Aquella amiga tuya, la que tanto estas defendiendo, también tendrá el mismo final. No dejare que la contraten en ningún lado, vivirá una vida llena de miseria y tristeza, y todo por tu culpa. Todo porque no quieres hacer lo que te decimos que hagas. - sonrió al final. Gin apretó su puño, sintiendo su sangre hervir. -Ahora se una buena niña, y sube a tu habitación. - agregó su madre. Y Gin tuvo que obedecer… Como siempre. Era patética. (…) 
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