30

1656 Words
Gin había faltado a la universidad por todo un mes, había recibido tratamiento todos los días para poder salir de su cuarto sin ponerse a llorar.  Habían cambiado muchas cosas en su personalidad esas últimas semanas. Hablaba lo justo y necesario con sus padres, quienes habían contratado a uno de los mejores guardaespaldas para su joven hija. Las votaciones se habían vuelto a pasar para otra fecha, ya que había muchos temas aun que arreglar.  El hombre que la había amenazado con el arma ahora estaba preso, y por más que quisieron conseguir más información sobre quien lo había mandado o de donde venía, no podía.  Gin no había respondido ninguna llamada, ni aceptado ninguna visita.  Quería estar lo más alejada de toda la gente.  Quería estar alejada de todas aquellas personas que la habían hecho confiar para después apuñalarla por la espalda.  Su médico le había dado el alta para poder volver a la universidad, se había perdido un mes importante.  Pero su salud y su seguridad era lo que iba a ir primero. Terminó de alistarse en su habitación y bajo lentamente las escaleras, sus padres estaban hablando en la sala de estar, Gin se quedó parada a unos pasos de ellos para escuchar la información.  - ¿Estás seguro sobre mandar a Gin a la universidad? -El doctor le dio el alta. - informó. - No veo razón por la que no pueda asistir a la universidad. - dijo. - Necesitamos que vuelvan a ver a Gin para que se den cuenta que nadie podrá derrotar a la familia Brown. - Gin negó con la cabeza. - Ella tiene que mantenerse fuerte frente a los demás, y no dejar que nadie se cruce en su camino. -Una vez que volvamos a tener nuestro orgullo y nuestro honor, las elecciones terminaran a nuestro favor. Es lo único que debe importarnos ahora. - escuchó decir a su madre.  Gin soltó un suspiro y terminó subiéndose a su auto, pero alguien golpeó en su vidrio cuando estaba por encender el motor.  -Señorita Brown. - era su guardaespaldas. - El medico recomendó que no manejara por un tiempo más. - dijo el hombre.  -Cody, no es necesario. - negó con la cabeza.  -Su madre insiste. Gin rodó los ojos, no quería hacerle más difícil el trabajo a ese joven hombre.  Terminó pasándose al asiento del copiloto y apoyó su cabeza en la ventana.  -Ya verás que pronto podrás tener tu vida normal devuelta. - dijo Cody.  -No lo creo, mis padres están bastante interesados en hacerme pasar otra vez como una estrategia de elecciones. Cody y ella habían desarrollado una especie de relación de confianza, cuando quedaban ellos dos, podían hablar normalmente y en parte eso es lo que impidió que Gin se volviera completamente loca.  Hablar con Cody una vez por día la había hecho tranquilizarse mucho.  -Tus padres ya hablaron con la universidad, los exámenes que tomaste virtualmente alcanzaran para cerrar ese semestre. Ahora deberías concentrarte en los próximos exámenes, tengo entendido que serán en pocas semanas. - le dijo.  -No me tiene nerviosa nada de eso. - soltó sin ningún tipo de humor. - No tengo nada que me distraiga ahora que estoy sola. (...)  La gente de la universidad que veía a Gin nunca pensaría que ella estuviera sola.  Tenía toda una multitud de personas rodeándola mientras que caminaba, que le entregaban flores y la saludaban por su vuelta a la universidad.  Apenas podía caminar hasta la clase que le tocaba, tuvo que ser ayudada por algunos profesores.  Se mantuvo serena en todo momento, recordando los ejercicios que el médico le había dicho que hiciera cuando se sintiera sin aire.  Pero lo pudo manejar bastante bien, había sido rodeada de gente desde que nació, siempre había sentido que era seguida, o que era observada. Su clase también pasó bastante rápido, pudo acostumbrarse nuevamente a esa dinámica y sentía su mente mucho más clara que nunca, podía entender cada uno de los conceptos nuevos y como aplicarlos a diferentes tipos de casos.  Incluso respondió en voz alta algunas preguntas que los profesores habían hecho.  Todos estaban sorprendidos por la fuerza mental que tenía Gin Brown, hace un mes había sido amenazada por un protestante (porque ahora si los medios habían hablado y todos se habían enterado de por qué las votaciones se habían pasado de fecha) y ahora estaba ahí sentada, más brillante que nunca y con un aura aterrador a su alrededor.  Joshua la había seguido con la mirada desde que paso las rejas de la universidad, él había estado consiente de su presencia desde ese instante.  Sus ojos no podían dejar de seguirla, por más que lo quisiera.  Había pasado un mes lleno de incertidumbre, preguntándose que es lo que haría si su identidad era revelada, que podía pasar si Gin abría la boca.  Y porque también había tenido esa duda todo el mes, ¿por qué Gin no lo estaba delatando? ¿Porque estaba ella guardando su secreto? No lo sabía, pero debía hablar con la castaña lo mas rápido posible.  ¿Cómo iba a hacerlo? No tenía oportunidad con toda la gente que se le acercaba a preguntarle diferentes cosas.  Hasta que llegó el momento donde las clases habían terminado y vio a Gin dirigirse hacia los baños.  Nadie la estaba siguiendo, a pesar de que la gente que se cruzaba le deseaba buena suerte o le preguntaba cómo estaba.  Pero una vez que ella entró al baño, todos se fueron del pasillo.  Todos menos Joshua, claramente.  Joshua se apoyó contra la pared y espero pacientemente a que ella saliera.  Miró al techo y leyó más de tres veces los carteles que estaban colgados, al parecer el club de arte necesitaba gente… Interesante.  Cuando estaba leyendo como tener un embarazo placentero, fue cuando escuchó el sonido de la puerta cerrarse.  Gin ahora estaba frente a él.  Sus manos comenzaron a sudar y tragó saliva nerviosa, era a todo o nada, sabía que un paso en falso podía terminar con toda su libertad y poner en peligro a Kate.  Debía ser muy cuidadoso con lo que decía y lo que hacía.  Gin mantuvo su frente en alto, sabía que el chico iba a estar esperándola desde que vio por el rabillo del ojo como la seguía por los pasillos, definitivamente el cuerpo de Joshua era algo que no podía pasar desapercibido.  Se había quedado largos segundos frente al espejo del baño pensando en que debía hacer, o como debía reaccionar.  Se la paso un mes enteró con el corazón destruido a causa de ese sujeto, ¿cómo se atrevía a esperarla tan libremente después de esas horribles semanas que había tenido que pasar?  Tomó una larga bocada de aire.  - ¿Tienes el valor de mostrar tu rostro frente a mí? - cuestionó en un tono agresivo.  Joshua controló su respiración y dio un paso hacia ella.  -Gin… -Si no quieres que llame a mi guardaespaldas, mantente lejos de mí. - advirtió y Joshua le hizo caso, volviendo a donde estaba.  -Tenemos que hablar. - dijo firme Joshua.  Gin sonrió sin ningún tipo de emoción.  -Considérate muerto para mí. - escupió. - Yo no hablo con muertos.  Joshua suspiró y pasó una mano por su cabello.  -Gin, debes escucharme. - ¿Y ahora me ordenas cosas? Creo que no estás en posición de decirme una orden. - acomodó su cabello. - No vuelvas a hablarme. - pasó por su lado, con la intención de volver por los pasillos hacia la salida.  Pero Joshua fue más rápido y tomó su brazo, deteniéndola, pero no lo suficientemente fuerte para darla vuelta.  -Te juro que no es como te lo están diciendo tus padres…- susurró.  Gin sintió sus ojos llenarse de lágrimas, pero junto fuerza para seguir seria.  Giró su rostro y estampó su mano contra la mejilla de Joshua, creando eco en ese pasillo que era el único testigo de la conservación entre ambos.  Joshua cerró sus ojos al sentir el ardor en su mejilla, suponía que se lo merecía.  -La única razón…- tuvo que frenar porque su voz se había quebrado. - La única razón por la cual no estoy exponiendo tu jodido nombre es porque me das lastima. - dijo. - Me da lástima que la vida te haya sacado a tus padres y me da lástima el hecho de que Kate puede llegar a quedarse solo nuevamente. No le hare eso a una criatura. -Gin, escúchame… -Escúchame tú a mí, Joshua Taylor. - tomó la camisa del chico y agarró un pedazo de tela entre sus uñas, acercando al chico a su rostro. - No juegues con tu suerte, no juegues con que limpiare cada uno de tus desastres toda tu vida. Si vuelves a intentar tocarme, mirarme o incluso respirar cerca mío, toda la verdad será revelada a mis padres y me importará muy poco en que jodida prisión acabes. - le susurró. - Me has traicionado y clavado un puñal en mi espalda justo cuando más me apoye en ti. - sus ojos brillaban por las lágrimas. - Incluso te uniste a las personas que intentaban matarme. Pero mírame…- sonrió llena de rencor. - Sigo aquí de pie, no podrán derribarme tan fácil. Te arrepentirás toda tu vida de meterte conmigo. Ahora conocerás a la verdadera Gin Brown. Joshua tragó saliva, comenzó a subir su mano para acariciar el rostro de la chica y quitar esa salvaje lagrima que caía por su rostro, pero sabía que eso solo la enfadaría mas.  Sabía que la había cagado y no había forma de explicarle que él no tenía nada que ver con aquel terrorista.  La estaba perdiendo poco a poco, podía sentirla como arena que se escapaba de sus manos.  Gin no esperó respuesta de parte de Joshua y terminó abandonando el pasillo, con sus tacos haciendo ruido.  Ahí estaba Joshua, perdiendo poco a poco a la gran Gin Brown. 
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD