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1894 Words
Riley y Gin estaban compartiendo el almuerzo en algún lindo lugar del centro, Gin comía su ensalada con desgano, no quería estar ahí.  Pero Riley había insistido, y prefería comer con alguien antes de hacerlo sola.  Se había sentido todo el día observada, pero no como era costumbre, sino una mirada sobre ella que clavaba cuchillos en su espalda, una mirada que, si tuviera poderes, ya la hubiese quemado con rayos laser.  Ese era el tipo de mirada que sentía sobre ella, al comienzo pensó que era miradas de otros alumnos que tenían envidia por su número uno en los últimos exámenes. Sim embargo, mientras más pasaba el tiempo, más se daba cuenta que no era algo con su calificación, sino algo más.  Salió del instituto algo perseguida, dándose vuelta cada vez que escuchaba algo raro, para después reaccionar que se trataba de un gatito o solo de un niño en bicicleta.  Por eso había terminado aceptando la propuesta de Riley.  - ¿Crees que podremos ganar el torneo? - preguntó el chico para romper con el silencio.  Gin se encogió de hombros.  -Siempre lo hacen, no veo por qué esta vez sería diferente. - tomo un poco de su agua, su comida no era para nada divertida, pero era lo más interesante que servían en este lugar.  -Mi padre fue a la cena con tus padres el otro día. - contó. - ¿Sabes de algo de lo que hablaron?  Gin negó con la cabeza.  - ¿Desde cuándo crees que ellos me dejan meterme en sus asuntos? - tuvo ganas de reír. - Además, ese día estuve un poco ocupada, ni siquiera estaba en la casa. - agregó.  Riley abrió los ojos.  -Creí que no tenías permitido salir.  -No estoy presa, Riley. - lo miró cansada. - Pero desearía volver al apartamento…- suspiró.  Riley la observó y bufó, ella siempre quería mas.  -Traje algo para ti. - le entregó un pequeño ramo de flores, Gin lo observo extrañada una vez que los tenía en sus manos. - Esto es por volver a ser la primera en la lista. - explicó.  Gin asintió con la cabeza, oliendo el aroma natural de las flores.  -Gracias Riley. -Por fin las cosas pueden volver a su estado natural. Cada cosa está en su lugar. La chica frunció el ceño ante las palabras de su novio.  - ¿Por qué lo dices?  Riley la observó y sonrió casi burlonamente.  -Ya sabes, por todo ese tema de Taylor. Él no iba a estar primero para siempre, ni siquiera debió estarlo esa vez. Y ahí estaba nuevamente hablando mal de Taylor.  -Realmente tienes una obsesión con Joshua. - rodó los ojos. - Ya déjalo tranquilo por todos los cielos. - exhaló.  -Cierto, había olvidado que tu trabajo de caridad era fingir ser su amiga. - Gin tiró el tenedor en la mesa, enfadada y perdiendo cualquier mínima esperanza que tenía en Riley.  Él siempre seria ese estúpido chico que no podía ver más allá de su propio ombligo.  Se levantó del asiento y acomodó su cartera sobre su hombro.  - ¿A dónde vas? - cuestionó Riley, sosteniendo su muñeca.  -A hacer trabajo de caridad. - sonrió falsamente, para terminar, deshaciéndose del agarre del mayor y salir finalmente del lugar. -j***r, tengo hambre. - llevó una mano a su estómago, esa ensalada ni siquiera estaba rica.  Siguió caminando, sin rumbo definido y pensando que debería hacer por el resto del día. Observaba las vidrieras y simplemente ponía un pie delante del otro hasta que su cuerpo se congeló frente a aquella tienda de servicios.  Si veía por la vidriera, podía ver a Joshua con aquel tonto chaleco atendiendo a la gente que buscaba pagar por los productos que había tomado.  Aunque en el rostro de Joshua había una sonrisa alegre, Gin podía diferenciar una pizca de algo amargo en sus ojos.  Finalmente entró, como siempre deslizándose por las góndolas para que Joshua no la vea.  Tomó algunos snacks que le parecían sabrosos, tenía que comer algo antes de llegar a su casa.  -Ten. - sintió una mano tocando su brazo. Giró su rostro y se encontró con Joshua entregándole una pequeña canasta.  -Gracias. - susurró, tomándola y poniendo todo lo que había agarrado en ese objeto.  Pensó que quizás Joshua se iba a retirar, pero por alguna razón se quedó en silencio a su lado.  - ¿Cómo está el niño?  -Kate, se llama Kate. - aclaró, pero al no tener respuesta de parte de Gin suspiró. - Esta bien, no le agrada para nada el hecho de tener que hacer reposo, pero dentro de una semana podrá volver al jardín. Gin asintió, sintiendo un peso menos sobre ella.  Aunque sea el monstruo ya estaba bien.  ¿Entonces por qué la mirada de Joshua se veía así? ¿Que lo tenía tan preocupado?  ¿Debía preguntar? No lo sabía, no sabía si debía importarle porque su mirada se veía así.  ¿Quizás era porque ella estaba primera nuevamente en la lista?  Acomodó su cabello y se dirigió a la caja registradora. Moría de hambre.  Entregó su tarjeta a Joshua y suspiro.  Realmente quería saber que era lo que le ocurría al chico de cabellos con rulos.  -Aquí tienes. - entregó la bolsa, sin siquiera cuestionar por que la chica llevaba tanta chatarra.  ¿Quizás era por su pelea con Emma? ¿No le iba a hablar bien ahora que sabía que no se llevaba bien con su perfecta y linda amiga?  Ja, ahora recordaba cómo se había puesto de su lado en vez del de ella en el hospital, como Emma seguramente se quedó abrazándolo y consolándolo mientras que ella escapaba a la reunión de sus padres.  Emma había sumado puntos con Joshua solo por el hecho de quedarse en el hospital junto a él.  Y odiaba eso, ella se podría haber encargado de Joshua hasta que la operación haya terminado, ¿porque tuvo que aparecer esa chica? Lo odiaba, lo detestaba mucho.  -Gracias por su compra. - salió de sus pensamientos cuando tenía la bolsa aun enfrente, la tomó y asintió.  Abrió su boca para hablar, pero realmente no tenía las agallas para hacerlo.  Sacudió su cabeza y terminó abandonando la tienda, no iba a preguntar nada.  Aunque estaba algo nerviosa por no saber qué era lo que pasaba por la cabeza de Joshua. ¿Qué significaba ella para él?  Al principio tenían una buena relación, luego Joshua comenzó a odiarla por ser una Brown, pero luego le clavó un puñal por la espalda cuando más pensaba que podía confiar en él. Y en la actualidad, Joshua buscaba el perdón de Gin y parecía estar interesado en ella, pero segundos después se queda con Emma y ni siquiera le cuenta que es lo que lo tiene mal.  ¿Cómo podría ella entender que era lo que pasaba por esa linda cabeza?  Cuando se quiso dar cuenta, estaba volviendo a entrar a la tienda, haciendo sonar esa horrible campana y acercándose a la caja, donde Joshua la observaba con el ceño fruncido.  - ¿Olvidaste algo?  Gin tomó aire.  - ¿Hay algo que este molestándote? Si tiene que ver con que Emma me odia y todo el escándalo que se armó en el hospital el otro día puedes decírmelo. No aceptare que nadie me llame mentirosa y menos una niña que ni siquiera conozco y que me vio una vez en su vida. Tengo suficientes problemas como para sumarle una rubia que tiene alguna clase de complejo. - alzó sus cejas. - Y si tiene que ver con la situación de Kate, no lo entiendo, dijiste que ya estaba bien y que volvería al jardín en cualquier momento entonces, no sé qué es lo que te ocurre. - suspiró. - Me tienes confundida.  Joshua tragó saliva y soltó todo el aire de sus pulmones.  -Puede que mi beca esté en peligro. - reconoció en voz alta, haciendo callar a la chica que casi dejo de respirar.  - ¿Que?  Joshua pasó una mano por su cabello.  -El comité dice que, por una nueva reforma, el becado deberá solamente ocupar el primer lugar. Estoy a punto de perderlo todo… Todo por lo que trabaje. - se quejó.  - ¿El comité? - frunció el ceño, ella sabía quiénes eran los que tenían mayor voz y voto en ese lugar, y no le gustaba para nada que se hayan metido con Joshua. - Quieres decir…- alargó la oración.  -Sí, tus padres. - dijo con cierta amargura en su voz. - Ellos están detrás de esto, y créeme, quiero dejarte fuera de esto, pero el hecho de observarte me hace recordar el infierno que estoy pasando. - confesó.  -Yo… Lo lamento, no lo sabía. - negó con la cabeza.  -Por supuesto que ellos iban a intentar meterse conmigo, le quite el primer lugar a su hija…- rio de lado. - Era obvio que iban a buscar la forma de devolverte el número uno.  Gin no quería meter leña al fuego, pero había algo que Joshua estaba pasando por alto.  -Yo fui la única encargada de hacerme volver al primer lugar. - dijo orgullosa. - No soy responsable de las cosas que hagan en el comité.  -Lo sé, pero… Vamos, ¿no te parece curioso?  - ¿Estas dudando de mí? - frunció el ceño, Joshua no respondió al segundo y eso hizo reír a Gin. - Vete al demonio.  Escuchó como la puerta era abierta y un hombre entraba al lugar, Gin se lo cruzo cuando intentaba salir del lugar, pero luego reconoció aquellos negros ojos.  Era él…  El tipo de la pistola, estaba justo frente a ella.  Sus miradas se cruzaron y el hombre sonrió.  -Lo siento, pase señorita. - dijo con un tono lleno de burla y diversión.  Las manos de Gin comenzaron a temblar y como pudo dio unos pasos hacia atrás, terminando chocando con el pecho de Joshua.  - ¿Qué pasa? ¿Porque estas así? - le preguntó en un tono bajo, viendo como la chica apenas podía mantenerse de pie.  Pero entonces Joshua también reconoció al tipo que estaba de pie frente a ellos.  Era el maldito delincuente.  Con rapidez, puso a Gin detrás de su espalda, protegiéndola y entendiendo completamente su estado.  - ¡Wow, tú también estas aquí! - exclamó el hombre, reconociendo a aquel chico. - Es bueno que en este lugar no haya más personas. Podemos tener una buena charla.  -Nosotros no tenemos nada de qué hablar, váyase antes de que llame a la policía. - soltó firme Joshua.  Gin estaba detrás de él, escondiéndose como si fuera una niña y viendo a todos lados si podía encontrar algo para defenderse.  Observó el botón de auxilio sobre la caja registradora, solo tenía que acercarse un poco y podía mandar la alerta a la policía.  -Ah, ¿cómo olvidarme de ti? - dio un paso cerca de los jóvenes. - Tu eres quien me delató con la policía, fuiste tú quien me detuvo cuando estaba tan cerca de dispararle a esa pequeña mierda. - exclamó. - Si no fuera por ti, mi plan hubiese sido todo un éxito. - se quejó.  Gin estaba escuchando cada una de esas palabras y se dejó impresionar.  ¿Realmente Joshua había hecho todo eso por ella?  Tragó saliva, ¿cómo iban a salir de esta situación? 
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