Miles de emociones que no puedo contener, recorren mi cuerpo. Mi corazón palpita tan rápido que siento que en cualquier momento va a estallar. Ya no quiero seguir dudando y mucho menos quiero seguir negándome al amor que siento por él. Solo me basta con mirarlo para saber que sus ojos me dicen la verdad, porque su mirada no es la misma que cuando fingía ser mi hermana, ahora siento que sus ojos me miran a mí y solo a mí. Ahora estoy segura que él me ama a mí y solo a mí. Las lágrimas recorren mis mejillas y asiento frenéticamente. —¡Acepto! —le contesté con emoción. Christian con sus ojos llorosos me sonríe lleno de felicidad y desliza el anillo en el dedo anular de mi mano izquierda. Al levantarse me carga en sus brazos y me da varias vueltas. —¡Te amo! ¡Te amo! —repitió una y otr

