Aunque es increíble que me esté pidiendo tal cosa, toda esta situación sirvió para darme cuenta que es lo que realmente le está pasando. —Christian definitivamente no estás bien, o sea prácticamente me has crucificado por haberte mentido, me has tratado con crueldad y no has querido escucharme, pero de igual forma quieres retenerme a tu lado —pronuncié con seriedad. —No, yo no quiero retenerte, yo solo... —dejo la frase en el aire y pasó su manos por su cabello con frustración. —¿Tu qué Christian? No hay excusa, está más que claro las intenciones que tienes al ofrecerme trabajo, y mi respuesta es no Christian, yo no quiero deberte nada, no quiero que tengas ningún poder sobre mí, sin embargo el día que empieces a verme como Mya Tunner, tía de tu hija, ese día tal vez podramos entenderno

