Y aquí está, mi atractivo doctor Hamilton parado frente a nosotros… —¿Cómo va su tobillo Miller? – le pregunta a mi doctor quién parece algo ¿Nervioso? —Ha mejorado bastante, en pocas semanas volverá a correr – le responde aún nervioso. La actitud de todos hacia él, me intriga mucho. —Me alegro escuchar eso. Porque no te tomas un café conmigo – me sugiere. Quiero decir; que ya tomé café y que tengo que ir a trabajar, pero algo me empuja a decir que sí. —Está bien – ahora sí, me despido de mi doctor, quien veo respirar aliviado – No tengo mucho tiempo, aún tengo que ir a trabajar. —No te preocupes, iremos a la cafetería del hospital, si no te molesta – yo niego. Subimos al ascensor. Él tiene un pijama completamente oscuro, hace que su cabello rojizo y sus ojos verdes resalten más. No

