Luna Harper
Bajamos del jet privado, pensando que nos dirigimos a la empresa ya que su padre de Adriano lo solicitó de forma urgente pero él pidió un taxi para llevarme a mi casa, desde que se enteró de mi problema con mis piernas a sido muy considerado aunque no me gusta que me tengan lastima y seguiré con la misma actitud y forma de vestir. Debo de realizar cuentas para pagarle el dinero que gasto conmigo en la clínica, el taxi se estaciona en frente de mi casa y el chofer me ayuda a salir. Se que entrando por esas puertas escucharé lo de todos los días sobre su venganza, sobre los Hume pero buscaré la manera que ellas no le hagan daño a Adriano.
—¡Por fin llegas hermanita! Mi mamá y yo morimos de hambre porque la comida que hiciste y no he podido hacer la comida ya que a mi mamá se le bajó la presión, por cierto necesito dinero ya que el medicamento subió y no hay despensa, necesitas comprar más cosas Luna.
—Layna no puede ser posible que su medicamento haya subido además tuve un percance en el viaje y me internaron así que ese dinero se lo debo a Adriano, esta quincena no habrá dinero para los gastos , lo siento
—¡¿Qué estás diciendo malagradecida?! Soy tu madre y no te importa que yo me muera por estar buscando solo tus beneficios, tú ya te acostumbraste vivir con esa pata de robot pero yo no, no permitiré que mi enfermedad siga creciendo así que no se como le haces, buscas otro trabajo pero me traes mi medicamento —finge que se marea y se va a sentar con ayuda de mi hermana —ves lo que me provocas, tráeme un vaso de agua
—Luna no se por que odias tanto a mi madre, cuando yo trabajaba y me sobraba dinero te compraba tu medicamento no se porque eres asi con tu propia madre pero dime ¿Qué avances hay sobre la venganza? Ya te llevas mejor con ese infeliz —lo que dije desde un principio no les importa mi estado de salud solo les importa su maldita venganza, estoy harta
—No Layna, seguimos en las mismas condiciones el es una persona muy fría además no me dirige la palabra así que no podré ayudarte con esa venganza, busca de otra manera porque es muy difícil que se acerque a mi
—Eso es muy natural hermanita, si a tu propia familia nos das asco verte con esos aparatos pero con tu vestimenta es obvio que le provocas más asco, no se porque me corrio si yo era suficiente en esa oficina, buscaremos la manera pero tendrás que vengarte de él, por lo mientras ve preparando la cena porque tenemos hambre y la ropa te esta esperando
—Layna, ¿si escuchaste lo que dije? Estuve internada en el hospital no puedo hacer muchos esfuerzos, no puedo estar lavando la ropa, estoy cansada
—¿Y qué piensas? ¿Qué vamos a ser tus sirvientas? Estas equivocada hermanita aquí la única sirvienta eres tú y apurate porque terminarás nuevamente internada y no será por tu pierna sino por la golpiza que te daré —suspiro, mis lagrimas amenazaban por salir pero me aguanto, estoy harta de esta condición.
Los dolores regresaron y me tome mi medicamento que me proporcionó el médico aunque me baja los dolores se que puedo perder mi pierna si sigo en esta situación, el hueso ya no resiste y la herida sigue aumentando, no puedo cambiar mi aparato porque no tengo dinero, lo bueno es que junto alguna parte de mi dinero que me pagan en la empresa para ahorrar para mi operación, traigo en mi billetera un poco de dinero, con esfuerzo me levanto y camino para sacar mi alcancía y guardar ese dinero. —¡Maldita sea!, ¿Dónde está? —sigo buscando mi alcancía de forma desesperada pero no está, —Layna.
Salgo de mi habitación y veo a mi hermana pintándose las uñas y con ropa nueva, no me percate cuando llegue porque lo primero que hicieron es aturdirme con sus estupideces.
—Layna en mi habitación tenía una alcancía ¿Dónde está? —veo que mi madre sonríe y Layna se agacha para sacar mi bote en donde guardaba dinero
—¿Hablas de este bote? —me lo avienta y me percato que está vacío
—Si este bote ¿Dónde está mi dinero? Estaba juntando para mi operación Layna
—Tendrás que volver a juntar hermana porque cuando te fuiste de viaje el doctor de mi mamá nos recomendó que necesitaba respirar aire puro así que nos fuimos a descansar a unas cabañas además ni era mucho porque no nos alcanzó para comprar ropa y viajar.
—Era mi dinero que tanto estaba juntando, no puede ser —camino para mi habitación y me encierro en ella, lloró de desesperación no puede ser posible que mi propia familia me haga esto, saben a la perfección que necesito esa operación entre mas deje pasar tiempo peor para mis huesos. Me acuesto y trato de dormir pensando otra manera de juntar dinero pero sin que nadie se entere.
Al día siguiente despierto antes que mi despertador suene, la preocupación de mi dinero y que mi propia familia me meta el pie para que me vaya mal no lo soporto, haría lo que fuera para salir de esta maldita casa, me alisto para salir y preparó el desayuno de mi madre y hermana porque no son capaces de realizarlos para ellas mismas, salgo para la oficina voy un poco retrasada. Llegó a la oficina, me percato que el señor Adriano ya se encuentra en la oficina con su abogado, espero que salga para ponerme al orden con él y entregarle su informe.
Observo mi monedero y veo que traigo poco efectivo, busco en mi escritorio donde poder guardarlo, no confió en los bancos por lo que le hicieron a mi padre mis lagrimas salen sin avisar no puede ser posible que mi propia madre y hermana me arruinen mi vida. Escuchó que abren la puerta y trato de limpiar mis lágrimas pero es inevitable ellas continúan saliendo, Adriano despide a su abogado y camina a mi escritorio.
—Luna, ¿todo bien? —limpio mis lágrimas y asiento con mi rostro, tomo el IPad y trato de ponerme de pie para dirigirme a su oficina pero él me intercede y me sienta en mi silla —¿Qué pasa? ¿te duele algo?
—No señor estoy bien solo es un recuerdo triste que tuve, lo siento. El día de hoy tiene una junta con los inversionista franceses, a las 12 horas tiene una junta con los inversionista de Miami y después lo tiene libre —el asiente
—Gracias Luna, quédate sentada cuando necesite algo yo se lo hago saber —me guiña el ojo y se dirige a su oficina, me quedo impactada por lo que sucedió pero sigo en mi trabajo y enviando emails.