CAPÍTULO IX

1686 Words
Luna Harper —¿Cuándo pensabas decirnos que trabajas para Adriano Hume, Luna? —Mi madre me tomó del cabello y me abofetea —Eres una maldita desconsiderada sabes a la perfección que nos tenemos que vengar de ellos y tú sigues ocultando algo tan importante como que trabajas para ese maldito —Eres una maldita Luna, no dudo que tu hayas hecho que me corrieran, claro como tu si tienes los estudios por eso prefirió ese maldito ¿Qué has hecho referente al plan que tenemos? Tu eres incapaz de conquistarlo si eres un adefesio. —¡Basta! No llevaré a cabo ninguna venganza, solo quiero trabajar para salir adelante, deberían de estar conformes con que con ese trabajo están comiendo a sus horas —nuevamente mi madre me golpea pero pierdo el equilibrio y me caigo al piso —¡Aaaah! —una punzada se atraviesa por mi cadera —mamá ¿Qué te pasa? —Deja de llamarme madre, maldita. No te basta que eres una discapacitada por esa maldita familia y tú los sigues perdonándolos ¿dime que harás para vengarte sino entonces no volverás a pisar esta casa? —No haré nada, no les haré ningún daño —trato de ponerme de pie pero no tengo muchas fuerzas —Además esta es mi casa, mi padre me la compró a mi. Layna ayúdame a levantarme, me duele la pierna y cadera —mi madre me da una patada en mi pierna —Mamá, deja de golpearme —¡Mamá, basta! Ven Luna, —mi hermana me ayuda a ponerme de pie -¿te duele mucho? —asiento, el dolor sigue incrementando —prométeme que harás algo referente a Adriano, esto no se puede quedar así, sabemos que esta casa mi padre te la dejo pero ahora somos tu familia —Esta bien Layna, dime que debo de hacer para vengarme pero jamás me acostaré con él porque él nunca se fijará en mí —escucho las risas de ambas —En eso estoy de acuerdo, él jamás se fijara en alguien como tú. Tendremos que hacer que firme un poder en donde nos ceda todo lo que nos pertenece además debe de aceptar lo que hizo para mandarlo de forma inmediata a la cárcel y tu —se acerca y me señala con su dedo índice —vas a demandar para que te haga una indemnización por los daños que te hizo lo que te llevó a estar deforme. —Esta bien, lo haré. Pero tendrá que esperar porque no podemos hacerlo tan rápido —trato de ganar tiempo para pensar que realmente haré —mañana saldremos de viaje de negocios, primero debo ganarme la confianza de Adriano para que me firme estos documentos sin que los revise —no sé, cómo le voy hacer pero jamás le daré esos papeles, jamás les haría daño alguno sabiendo que no todo fue su culpa. —Ves como si eres inteligente hermanita, bueno ahora vete a preparar la cena mientras vamos redactando los papeles. Podrías emborracharlo y hacer que los firme ahora que salen de vacaciones. Por cierto, ¿Qué haremos ahora que salgas de viaje? Prepara comida para estos días porque no creas que me pondré a cocinar, se dañara mi manicure. —Ándale Luna, apúrate en lo que tu hermosa hermana hace esos documentos para hundir a esos malnacidos —mi madre abraza a mi hermana y toman mi computadora que tuve que darle a Layna porque según ella no la volvería a usar. —Si mamá —me dirijo a la cocina, sobando mi mejilla se que quedara marca, el golpe que me dio mi madre me dolió más en el corazón que en la mejilla aun no entiendo porque me sigue rechazando ¿Qué fue lo que hice mal? ¿nacer? Comienzo a preparar la cena y después de ello voy a mi habitación a preparar mi ropa para el viaje, no tengo mucha ropa así que solo acomodo una pequeña maleta y me acuesto para dormir, mañana será otro día. Despierto gracias a los dolores que ahora no ceden con los medicamentos, necesito ir a checarme a la clínica pero con eso que cobró y ellas me quitan todo mi dinero no me sobra nada, tomó mi aparato y me lo coloco para apresurarme a llegar al aeropuerto no puedo tardar más. Reviso que tenga todo en orden para que no haya ninguna falla en el cierre del contrato. Llegó al aeropuerto y me percato que debo de subir algunas escaleras así que me armo de valor y comienzo a subir los dolores son más intensos, al sentarme busco mi medicamento y no lo traigo en mi bolso —¿Cómo no eres más bruta Luna? —me pegó en mi frente, espero que en Miami tengan ese medicamento y lo pueda conseguir. En el viaje todo es incómodo y las personas se me quedan viendo después de 3 horas de vuelo por fin aterrizamos. Llegó al aeropuerto de Miami y me encuentro que ya me están esperando el señor Henry y Adriano, ellos no se percatan que los veo desde lejos tendré mal mi cadera pero si tengo una excelente vista, veo como Henry trata de imitarme con mi caminado al igual que Adriano y ambos se atacan de la risa, cuando voltean a verme ambos se siguen burlando, los he escuchado burlarse de mi persona cuando dicen de mi “caminado sexy” pero no puedo reclamarles algo porque necesito este trabajo, me acerco a ellos. —Lamento la demora —ambos me observan detalladamente. de arriba a abajo. Adriano se ve muy distinto con ropa de playa, se ve más guapo de lo que es pero no digo que el traje le quede mal sino al contrario le queda a la perfección pero verlo en ropa distinta al traje es extremadamente más sexy, viste con una playera blanca a medio abotonar desde aquí puedo ver sus abdominales perfectos, una bermuda y lentes oscuros. —Luna no puede ser posible que estemos 27° C y sigas trayendo esa ropa tan exótica, —ambos nuevamente se burlan —¿Y tus maletas? —menciona Henry mientras Adriano solo trata de ocultar su risa —Así me siento cómoda señor y solo traigo esta mochila, no necesito más maletas —nuevamente escucho sus burlas, me agarro la pierna una punzada me da y no puedo hacer ninguna mueca no quiero que se den cuenta de mi deformidad. —Ya ves, Adriano tienes una asistente traída de Marte, en fin. Vamos porque yo si quiero disfrutar de estos días en la playa —suben a la tremenda camioneta, observó el escalón que debo de subir y se que no podré. —Señor ¿puedo seguirlo en un taxi? No creo que sea prudente que viajemos en el mismo automóvil —se sorprende ante mi comentario y asiente —En eso tienes toda la razón Luna sería una vergüenza que me vean llegar al hotel contigo, síguenos en un taxi, no tardes —cierra la puerta y el chofer le da las instrucciones al taxista para que me lleve al hotel. Al llegar me dirijo a la recepción para verificar las habitaciones observó a lo lejos que ambos ya están en el bar con unas chicas muy guapas con cuerpos envidiables, la recepcionista me da las llaves mientras yo me dirijo a las habitaciones sencillas del hotel. Al entrar a mi habitación lo primero que hago es quitarme mi ropa, muero de calor pero no puedo dejar que ellos vean mi aparato ortopédico, así como es el señor Hume es capaz de despedirme. Me voy quitando toda mi ropa holgada que uso para cubrir los aparatos de las caderas y pierna, traigo un short y un top, me veo en el espejo y no soy fea, puedo lucir como esas chicas que estaban con Adriano, mis pechos son medianos y redondos, tengo una cintura delgada y un abdomen envidiable. Mi cuerpo está bien proporcionado pero no lo muestro por lo que me pasó además que mi madre y hermana me han llenado de inseguridades. Adriano como Henry son narcisistas ambos solo se fijan en sus cualidades, en su perfección y se burlan de la gente que somos diferente a ellos, no sale de mi cabeza su burlas de ambos al verme vestida de esta manera, yo también lo odio pero debo de ocultar. Mi madre dice que me da asco, que una persona con aparato y coja dan asco, limpio mis lágrimas desearía tener el dinero para poderme operar y evitar que siga de esta manera. Tomó el teléfono y pidió al servicio que traigan mi medicina. —Señorita en un momento le llevaremos su medicamento —se corta la llamada en recepción comienzo a sacar el poco dinero que traigo pero más vale tomar mis medicamentos que estar con el dolor que es insoportable. Escucho que tocan la puerta y es el chico de servicio que trae la bolsa del medicamento. —Aquí tiene -me entrega la bolsa de medicina —Muchas gracias —le extiendo mi mano para pagarle pero él la rechaza —No se preocupe por el pago, ya se realizó el cargo a la cuenta del señor Hume —suspiro eso es imposible me lo cobrará muy caro —¡Que! No, quiero que la cancelen por favor, yo la pagaria en efectivo —Eso no se puede realizar, el cargo ya está hecho señorita, con permiso. —cierro la puerta y ahora cómo me libro de su regaño de ese animal, no tengo odio por lo que me hizo hace dos años sino lo odio por la manera que se burla de mí a mis espaldas, maldito y ahora con esto es capaz de correrme, —¡maldita sea! Bueno las cosas ya están hechas, tomo mi medicamento y me siento en la mesita que tengo para comenzar a trabajar en los archivos que necesitará para el día lunes y estoy al pendiente de mi teléfono por si algo necesita el señor.
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