Narra Katier Fue un día bastante agotador, pensé que me iban a despedir cuando entre con el niño a su oficina. Gracias a Dios no fue así. Llego al hospital con el niño dormido. La recepcionista ya está acostumbrada a verme, le sonrió amablemente, pero ella me ignora. Normal que me ignore, en este hospital no hay un ser que no me vea como una asesina. Lo que paso ese año fue marcado para siempre en mi historia y no obtuve el perdón ni siquiera el de él. El niño hoy no dejó de brincar, se veía realmente feliz, después de darme un susto de muerte, sé que él también estaba asustado, a pesar de ser un niño de 3 años es muy inteligente y orgulloso, no mostraría debilidad ante esa persona, siempre me he preguntado cómo es que él ha desarrollado tanta personalidad con tan poca edad. Entro a l

