Después de su charla con Matías, Ana salió de la oficina para dirigirse a su propia rutina matutina, una gran sonrisa irradiaba su rostro, aquella alegría contagiosa, llamo la atención de Laura, que en ese momento acababa de llegar al trabajo.
—Aquí está mi amiga madrugadora —saludó Laura con una sonrisa.
—Es que Matías me citó temprano. Hay tantas cosas que discutir sobre el nuevo caso, y después de lo de ayer, decidió aumentar la seguridad del edificio —respondió Ana.
—sí, vi los de seguridad afuera, y como sabía que estarías temprano, le traje a mi súper y mejor amiga un café, con vainilla, azúcar moreno y canela, como te gusta —ofreció Laura, entregando la taza a Ana.
—Gracias, amiga. ¡Me conoces! —agradeció Ana, abrazándola.
—No, no, esto no es gratis. Hay muchas cosas que no me has contado y necesito saberlo todo —dijo Laura con una mirada cómplice.
—Entonces este café es una especie de soborno —bromeó Ana.
—Más o menos. Ya sabes cómo se puso Matías ayer, bastante gruñón, y al final del día terminé muy preocupada por todos —explicó Laura.
—Perdona a Matías. Estuvo tan alterado por lo de ayer. Yo aún no logro salir del asombro. Fue como si pasara mi vida delante de mis ojos, pero Matías ha sido diligente —comentó Ana con ilusión en sus ojos.
—Uy —exclamó Laura, abrazando a su amiga.
—Tienes demasiadas cosas para contarme y no es justo que me tengas a la espera —se quejó Laura.
—Perdón, amiga, tienes razón. Pero me han sucedido tantas cosas una detrás de la otra que no he tenido tiempo ni de reaccionar yo misma. Pero ahora tengo unos minutos libres. Vamos a mi oficina. Te prometo que te contaré todo. Además, me acompañas a tomar el café —invitó Ana.
Sin negarse, Laura siguió a su amiga hasta la oficina.
Laura y Ana se reunieron en la oficina, al cerrar la puerta, Ana sacó con entusiasmo un llavero de su bolsa y se lo mostró a Laura.
—¡Adivina lo que tengo aquí! –dijo ella mostrando su llavero como si se hubiera ganado un trofeo
— ¿Qué es?
—Es la llave de mí, nuevo departamento, un Regalo de Matías –Laura abrió los ojos, en su mirada denotaba pura envidia aunque Con sus palabras compartía la alegría con su amiga
–Ah, con que a eso se debía la fantástica sonrisa que llevabas puesta al salir de la oficina de Matías
¡No lo puedo creer, eres una mujer con mucha suerte, ¡que puedo decir! ¡Además de talentosa e increíble!
—Ay, pero qué dices amiga, tú también eres tan talentosa como yo–dijo Ana llegando hasta su sillón reclinable.
—Si, pero por alguna razón, Matías siempre te elige para los mejores casos
–No digas eso, ya hemos trabajado juntas en muchos casos–
–Está bien, no lo digo porque me moleste, eres increíble y talentosa amiga, eres la mujer más decidida e inteligente que he conocido, por eso eres nuestra mejor abogada, no me quejo, sé que mi tiempo llegará
–manifestó Laura en su fachada de amiga leal, Ana inmediatamente la abrazó, sintiendo en ese abrazo el cuidado y la protección de una hermana más que una amiga, por eso su deseo de cuidarla al mantenerla alejada de aquellas sospechas.
–Apropósito, ¿qué es lo que tiene que ver este nuevo caso en el que están trabajando, con todo lo que te ha pasado? –cuestionó Laura
—Ay espera, un paso a la vez—respondió ella reclinándose en su silla y respirando profundo
— Hay tantos detalles que debo contarte, que no sabría por donde empezar
—Bueno, qué tal si empiezas por contarme “qué fue todo ese lío de ayer” y ¿qué hacía ese bombero en la empresa?
—Ese bombero me salvó dos veces la vida—alegó reflexionando y recordando los acontecimientos
La sorpresa en el rostro de Laura era evidente, pero sus propias sospechas y envidias comenzaron a aflorar
—Gracias a unas pruebas que trajo el día de ayer, se pudo probar, que el mismo hombre que encendió mi, departamento, fue el mismo que intentó matarme ayer
—¿Cómo es posible? —exclamó Laura, mostrando un claro interés—. Esto suena cada vez más complicado, no crees que es algo extraño–sostuvo la rubia
–¡Cuál de todas las cosas!, si todo lo que ha pasado ha sido muy extraño
–A lo que Me refiero es que, es muy raro que Mark llegue con esas pistas, luego aparece un hombre que te intenta matar, y después de que él mismo lo captura, el hombre se escapa así nada más
—añadió Laura queriendo crear un caos en la cabeza de Ana.
–Fue así como paso todo ¿cierto? Eso fue lo único que llegaste a contarme el día de ayer con tanto alboroto.
–Si, pero, en realidad todo sucedió tan rápido, apenas pude ver el forcejeo entre el hombre y Mark, luego lo vi escapar
–Ana arrugó la frente, como quien trataba de unir pistas en su cabeza.
–No lo sé amiga, yo que tú, me mantengo al margen con el bombero
–De todos modos, no creo que lo vuelva a ver, pero, ¿Acaso sabes algo de él que yo no sepa?–intervino Ana, al sentir que Laura hablaba con tanta seguridad sobre Mark
–Pues conocerlo, no, pero lo de ayer fue muy extraño–ah–añadió Ana
–supe que él intentó ir detrás del sospechoso, pero te interpusiste en su camino
–Entonces eso te dijo–
–Ah no sé si me lo dijo él, o lo vi yo, es que pasaron tantas cosas en ese momento que no recuerdo con exactitud.
–Bueno y que se supone que tendría que haber hecho, vi este extraño salir corriendo fuera de la oficina, me interpuse en su camino, hasta darme cuenta de quien era
Laura continuó explicando los detalles del incidente en la puerta, mientras Ana intentaba conectar los puntos en su mente, pero Laura alimentaba la confusión de Ana con sus propias dudas e insinuaciones.
A pesar de sus sentimientos encontrados, Laura se esforzó por mantener una fachada de amistad y apoyo hacia Ana.